Crimen de El Galpón - El hermano del playero ejecutado aseguró que la familia teme por su seguridad y porque la causa se cierre sin que los detenidos sean condenados.
"El último mes de mi vida lo pasé dando declaraciones aquí, en la Justicia y en las radios de diversas provincias, todo esto porque mis padres están quebrados desde ese 13 de abril. Aunque nadie pueda creer, a esta hora de la tarde, mi hermano ya estaba listo para salir a tomar el turno. Esta hora es cuando mis padres más lo recuerdan y por eso no quieren hablar de él, el recuerdo los vuelve a herir", dijo Esteban Ríos a El Tribuno.
El joven hizo un pormenorizado racconto de todas las marchas que se hicieron para pedir justicia y de los innumerables trámites que realizó junto a su abogado para informarse de la situación de la causa.
"Hoy sé bastante sobre el asunto, sobre los imputados, sobre muchas cosas que no puedo hacer públicas, pero ese saber me hace tener miedo, nos hace pensar que parte de esta banda aún está en libertad y que finalmente todo quede en la nada", aseguró.
"Mis miedos o sospechas surgen de la calidad de los detenidos y de sus nexos con gente ligada al poder. El misterio de todo esto no es el delito en sí, sino saber por qué ejecutaron a mi hermano, porque fue una ejecución, ya que el médico forense me dijo que por suerte de la víctima el disparo fue certero y profesional y que ni se enteró de su ejecución", añadió.
Las hipótesis sobre el robo y la cantidad de dinero también le preocupan.
"Sí, es verdad, se llevaron 70.000 pesos o más, pero en la caja había mucho más que eso, y ello me da a pensar que primero lo asesinaron y tomaron lo que había a mano. No revolvieron ni buscaron, tampoco le preguntaron dónde había más dinero, si todos sabían que en época de trilla la estación de servicio facturaba más de 200.000 pesos por turno. Hay algo que en todo esto no me cierra, mi hermano había llevado una reposera para descansar, sobre todo en verano, bueno en esa misma silla fue hallado sin vida, incluso tapado con una manta. Queremos saber por qué y exigimos la respuesta a la Justicia", dijo Estaban.
El crimen
El asesinato de Ríos ocurrió en la madrugada del lunes 13 de julio. El joven playero estaba descansando en una reposera cuando los asaltantes irrumpieron y uno de ellos le disparó en la cabeza.
Su muerte fue instantánea y premeditada, porque al parecer nunca despertó del sueño en el que estaba envuelto.
Aparentemente los asaltantes habían hecho tareas de inteligencia previas y conocían la existencia de gran cantidad de dinero y la hora en que la estación de servicio se quedaba casi sin clientela.
Se alzaron con un botín cercano a los 70 mil pesos que estaban en la oficina de la administración. En otro sector había más dinero, que no fue hallado por los ladrones.
Un empleado de una empresa de la zona llegó a cargar combustible, y al no ser atendido bajó de su vehículo, entró en la oficina y halló el cuerpo de Ariel tapado con una colcha.
El despiadado crimen movilizó a todo el pueblo, que salió a marchar por Justicia.
"Ese gesto de los galponeños no tiene precio, y nos obliga a seguir insistiendo", dijo el hermano de la víctima.
Poca paga
Esteban dijo que a pesar del altísimo monto que manejaba el playero estando solo, la paga era aproximadamente unos 7.000 pesos al mes.
"Así estaba trabajando, sin seguridad, sin cámaras de video, solo, en la madrugada. Así encontró la muerte, sin que nadie pudiera auxiliarlo, después de haber prestado servicios durante años a todos los que acertaron pasar por la ruta 16. Tengo miedo por nosotros, pero más miedo tengo que no podamos ver una verdadera justicia", finalizó.
Fuente:El Tribuno On Line