2016-04-08 07:36:06 - FIESTAS PATRONALES
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bobeda
El archipiélago noruego de Svalbard, conocido por muchos como la Perla del Ártico, es un lugar remoto y extraño situado entre los 74º y los 80º Norte. Longyearbyen, su capital, es el sitio habitado más próximo al Polo Norte geográfico. En este archipiélago se ubica también una construcción que nos remite a las películas de ciencia ficción sobre el fin del mundo. Estoy hablando de la Bóveda Global de Semillas de Svalbard (en inglés, Svalbard Global Seed Vault y en noruego, Svalbard globale frøkvelv), que ya ha sido apodado como la bóveda del fin del mundo.
Desde su inauguración, ya guarda en su interior 100 millones de semillas procedentes de un centenar de países. Pero los tres almacenes en los que está dividido el silo tienen la capacidad de atesorar hasta 2.000 millones de semillas. En caso de cataclismo medioambiental o de extinción, estas semillas garantizarán la recuperación de los cultivos de las especies de las que depende la alimentación de la humanidad. No es algo tan remoto: el 90 % de los alimentos que consumimos en la actualidad provienen de sólo 150 plantas distintas, frente a las más de 7.000 que procedían en el siglo pasado.

Para la conservación de este preciado tesoro se han tomado unas medidas de protección, vigilancia y almacenaje que recuerdan bastante a las de un banco suizo. En primer lugar se ha estudiado su particular enclave. Por su disposición geográfica y geológica, en caso de que ocurriera un fallo eléctrico en los sistemas de refrigeración que mantienen las muestras a 18 grados bajo cero, no habría lugar para la alarma. El permafrost son las capas de hielo permanentemente congelados, un perfecto refrigerante natural que rodea la estructura y que continuaría manteniendo las muestras a menos 6 grados centígrados. Además, la bóveda es impermeable a la actividad volcánica, los terremotos, los tsunamis, la radiación, las consecuencias del cambio climático o las invasiones víricas.
No hay que olvidar que la mayoría de calorías que ingiere la población mundial proceden de sólo 30 cultivos, así que quizá dentro de poco sea este búnker de ciencia ficción escondido en las gélidas entrañas de una montaña polar la única salvaguarda para el futuro de la humanidad. Sin contar los incontables beneficios que la diversidad de plantas puede reportar a nivel medicinal en el ser humano, como indica el divulgador científico Eduardo Punset en su ensayo Por qué somos cómo somos:
Sólo en China existen más de 30.000 especies de plantas. Estamos hablando de otra de las grandes maravillas de este planeta: las plantas medicinales, algo más antiguo que el hombre. Una de las razones por las que merece la pena conservar la diversidad, por lo que cada vez que se quema un área de la Amazonia (y han ardido zonas con extensiones comparables a Bélgica) debemos ser conscientes de que hemos perdido miles de plantas cuyos principios activos no conoceremos nunca. Y esto es algo irreparable. ¿Quién se preocupa de que esto no suceda? ¿Lo hacen las grandes empresas farmacéuticas?
Jorge Wagensberg ha investigado en Amazonia y ha constatado que algunas tribus llevaban unos 7.000 años investigando con plantas empleando el método ensayo-error. Los indios de la Amazonia son grandes investigadores, van por la selva y cuando ven una planta que no conocen lo que ocurre a menudo porque la diversidad es muy grande la mordisquean y empiezan a investigar para qué puede servir. Recuerdo que tenían analgésicos, incluso plantas que nosotros llamaríamos drogas. Algunas muy divertidas, como, por ejemplo, para dormir, el equivalente a una pastilla para dormir. Otras, para una vez te has dormido, soñar, incluso para tener dulces sueños. Y también para despertarse, para facilitar el diálogo y contarse los sueños.
La Bóveda Global de Semillas de Svalbard está situada cerca de Longyearbyen en el archipiélago noruego de Svalbard. Es el almacén de semillas más grande del mundo, creado para salvaguardar la biodiversidad de las especies de cultivos que sirven como alimento. Se conoce popularmente como "Bóveda del fin del mundo" (en inglés Doomsday Vault).
Se construyó a 130 metros de profundidad en una montaña de piedra arenisca en la isla de Spitsbergen.Las obras se iniciaron en marzo de 2007 y se inauguró el 26 de febrero de 2008, con 100 millones de semillas procedentes de un centenar de países de todo el mundo. Los tres almacenes en que está dividida tienen capacidad para 2.000 millones de semillas, que sólo seran extraídas en caso de que se hayan agotado o se destruyan; mientras tanto se conservarán a 18 grados bajo cero en cajas de aluminio cerradas herméticamente, lo que garantiza una baja actividad metabólica y un perfecto estado de conservación durante siglos.
La bóveda es impermeable a la actividad volcánica, los terremotos, la radiación y la crecida del nivel del mar, y en caso de fallo eléctrico, el permafrost (capa de hielo permanentemente congelada) del exterior actuará como refrigerante natural.

La construcción de la Bóveda de Semillas, que costó aproximadamente 45 millones de Kroner Noruegos (9 millones de dólares), fue patrocinada enteramente por Noruega. Los costos operacionales serán pagados por Global Crop Diversity Trust. Los principales patrocinadores de la iniciativa son diversas fundaciones y países, como la Fundación Bill y Melinda Gates (más de 20.09 millones de dólares), el Reino Unido (19.46 millones), Australia (11.37 millones), etc. Finalmente han colaborado una amplia variedad de fuentes incluyendo países en vías de desarrollo como: Brasil, Colombia, Etiopía e India. Por su parte, Noruega se encargará de los costes de mantenimiento de la estructura.Sin embargo, la participación de la fundación de Microsoft, así como de los gigantes de la industria transgénica (DuPont/Pioneer Hi-Bred, Monsanto o Syngenta) en el proyecto ha levantado dudas sobre el objetivo final del proyecto.
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