Ambición

2016-04-08 07:36:06 - FIESTAS PATRONALES

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lamanoav7

Claro que se trata de una opinión muy personal, según un modo de ver la vida. Existen dos y sólo dos clases de ambiciones, una y más fácil de reconocer es la ambición material, ahora, la segunda es más pretensiosa, la segunda te llena el alma, y es la ambición humana.
No es necesario preguntarse por qué hablar de pretensión, sin embargo podría contestarla con una serie de comparaciones que concluyen en esta respuesta.


Tal vez sirva de algo mencionar que cuando uno busca la felicidad a través de un auto o casa, o bien cualquier símbolo a veces innecesario de una palabra tan pobre como lo es “status”, no puede explicar que ambiciona algo, su modelo a seguir termina en el shopping, y su “estatuómetro” asciende considerablemente cada vez que el Pos-net escupe el ticket de Aprobada. El consumidor siente entonces que se ensancha la espalda, la persona se siente más alta, el color de su piel y cabello se aclara o se aclara todavía más, el sexo opuesto se siente muy atraído, y se vive un orgasmo bancario parecido sólo a las publicidades de la tele, sí sí, esa cajita pervertida que por momentos aturde, casi siempre, bah.
Este tipo de “ambición” suele contaminar la mente y sus posibilidades, corrompe neuronas atravesándolas de veneno un tanto egoísta. Los vulnerables caen, y los hombres nobles flaquean. Los valores son sólo cheques, a buen entendedor…
Pero hay otra razón para creer en otra felicidad. Quizá pocos tengan la fortuna de darse cuenta de ello y algunos no vivan para contarlo, lo que se intenta es, entre otras cosas valorar los deseos de las personas como uno. Y quizá sin saberlo, muchos tengan ambiciones que conduzcan a logros más fáciles de alcanzar. Logros que enriquecen el espíritu, que conmueven la piel, que sin aclararla hacen que parezca de gallina, la piel. Y así una lista de transformaciones invisibles pero empíricas, te elevan el alma hasta el punto de agradecer a la vida por tanto sentimiento deslizándose por tus venas sin contaminarlas, y hay una forma inmaterial de explicarlo, sólo con los ojos escudados de lágrimas espontáneas.
Quizá así se siente la ambición humana que despierta ser parte de algo sin medidas, sin precio. Ir al teatro, un recital de rock, jugar al fútbol, subir a la cima de un cerro, visitar un museo de arqueología, participar de charlas educativas, matear en el parque, comer un asado con la familia, hacer dedo, sacar una foto digital, asistir a un congreso, reírse a carcajadas en el cine, no tener jefe en el trabajo.
Comparar, tal vez ayude a elegir el camino de la vida, el dinero que super-amuebla tu casa y ésta es tu mundo y ahí termina. O el mundo entero que lo disfrutas a más no poder y atraviesa largamente los muros de esa casa, asumiendo que paredes y techos son sólo parte de la vida y nunca la vida misma.
Hoy pensaba qué tipo de ambición es la que uno elige, sólo pensaba, la elección es más que personal.

 Federico MAIGUA.