2016-04-08 07:36:06 - FIESTAS PATRONALES
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Hilda Mari Telles de Navarro nació el 18 de marzo de 1955 en la ciudad de Joaquin v. González y falleció el 5 de junio de 1.997, a raíz de una enfermedad incurable. Tenía solo 42 años. Mari fue una excelente persona una mujer luchadora, responsable y ejemplo de bondad. Bien valga este recuerdo cariñoso de sus seres queridos.

Su vida
Mari nació del matrimonio constituido por Ramona Figueroa y Nicasio Telles, quienes además dieron vida a sus hermanas: Catalina y Francisca. Siendo muy jóven, contrajo matrimonio con Raúl Navarro con quien tuvo dos hijos: Vanesa y Adrián.
Desde su juventud comenzó a trabajar, y lo hizo primeramente en las oficinas de Néstor Palermo como secretaria administrativa, en la esquina de Hipólito Yrigoyen y Belgrano (actual supermercado). Luego trabajó con el contador Carlos Alberto Penella cuyas oficinas estaban ubicadas en la calle San Martín. Posteriormente terminó sus estudios recibiendose de maestra de grado en el Instituto Superior Dr. Joaquin V. González. Además, se desempeñó en la Farmacia Central de Alberto Viarengo en el cargo de secretaria.
En la escuela de manualidades se desempeñaba como profesora de mecanografía y redacción comercial, cargo que ocupo durante 18 años. También fue preceptora en el turno de la tarde de la escuela de manualidades. Una mujer muy trabajadora, comprometida, y sobre todo, muy luchadora y responsable. Muy buena persona; excelente madre, mujer, esposa y ejemplo de bondad, de sabiduria, de constancia, y por sobre todo de amor.
Un día, supo que padecia una enfermedad incurable y que eran muy pocas las posibilidades de vida, entonces ese día su sonrisa se apagó. Luchó por vencer la muerte pero aquel 5 de junio de 1997 se la llevó. Dejó un inmenso vacio en los corazones de todos los que estuvieron a su lado: su familia, sus hijos, su madre, su esposo, sus sobrinos, su nieto y todos sus amigos, amigas, colegas.
Resultó muy duro el hecho de su muerte; nadie podía creer que con sus 42 años, su vida se apagara. Siendo una mujer tan linda, tan coqueta, tan simpática y llena de vida, nadie entendió que le tuviera que ocurrir algo asi. Hoy ya pasaron 13 años que Mari no está más entre nosotros porque Dios la llamó a su lado.
Lloran y sufren su ausencia los que la amaron. Recuerdan siempre sus enseñanzas y consejos, los sobrinos: Liliana Telles, Fabián Telles y Raúl Coria quienes sienten que su tía Mari fue su segunda madre, amiga, la que siempre los ayudo. La que los formó para que fueran personas de bien y en todo momento los encamino para que tuvieran un futuro lleno de progreso, de trabajo. Por eso ellos le están eternamente agradecidos y nunca la olvidarán que ella fue una mujer extraordinaria y digna de destacar. En la escuela técnica nº 5114 la recuerdan y le dedicaron un espacio con su nombre: profesora Mari Telles de Navarro.

De su hija Vanesa
Madrecita mía,
que triste es saberte ausente,
saber que te tuve y ahora
ya tu no estas presente.
Tratando de sentirte cerca,
mi mente se pierde en recuerdos
de aquellos bellos momentos
por sentirte cerca,
y es así que recuerdo
cuando corría a tus brazos
cuando me aquejaba una pena
y hallaba en tu regazo
consuelo para mi tristeza.
Recuerdo como con obsequio
en mano hecho con cariño
tan solo para ti,
solía decirte feliz día mamá
y hoy que llega ese día
a quien brindarle mi alegría.
Si saberte ausente me roba
las sonrisas,
y mis ojos se inundan
al ver la dicha
de otros niños
que van en brazos de su madre,
y lloro tu ausencia
al saber que tus brazos
ya no han de acogerme.
Madrecita mía
en cada escena de mis sueños
tu siempre estas presente
y aunque se
que ya no puedo verte,
se que desde el cielo
tu has de verme y cual
ángel de la guarda
tu has de cuidarme
madrecita mía.
mirando al cielo,
hoy te digo... te quiero.
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