Con su honradez, honestidad y respeto por los demás, logró constituirse en uno de los profesionales más queridos de Joaquín V. González. Tanto por sus pacientes y amigos, como así también, por sus colegas que lo admiran y exaltan su grandeza de persona.
En el ámbito de los valores humanos, la Integridad es la cualidad que tiene una persona de actuar siempre apegado a los valores de la Rectitud, la Honestidad, la Verdad y la Justicia, tanto para su trato con los demás como para consigo mismo. Y sin lugar a dudas Don Miguel Perelló encaja a la perfección en ese esquema.
La historia de este apasionado de la vidaMiguel Perelló Ramis nació un 14 de Noviembre de 1936, en la localidad de Marcelino de Escalada (Santa Fe- Argentina). Hijo de Miguel Perelló y María Antonia Ramis que buscando trabajo y comida, huyeron de la pobreza de España, ocasionada por la Guerra Civil Española.
Su niñez la vivió en Santa Fe, donde trabajaba con su padre en tareas de campo. Posteriormente el trabajo infantil fue regulado, por lo que su padre se mudó a la ciudad de Metán para estar cerca de sus parientes. Allí curso el secundario hasta 3er año. En 1953 se mudó a la ciudad de Salta (el sólo) para cursar el 4to y 5to año del secundario en el Colegio Nacional. Allí en la ciudad de Salta vivía en una pensión donde el dueño era Farmacéutico. Este fue su mentor, ya que lo incentivó a estudiar una carrera universitaria. En el secundario del Colegio Nacional había desaprobado Química, luego este Farmacéutico lo preparó para rendir y le hizo gustar esa materia. Esto fue clave en su vida, ya que a pesar de los escasos recursos de su padre, este hizo todo lo que pudo para que siguiera estudiando.
En 1955 se mudó a la ciudad de Tucumán donde comenzó a estudiar en la UNT (Universidad Nacional de Tucumán). Se recibió primero de Farmacéutico el 23 de Julio de 1963, y luego al año siguiente, de Bioquímico. Vivía en una pensión, y como sus padres eran de escasos recursos, el arreglaba planchas y otros electrodomésticos para costear sus gastos. Para esa época su madre ya estaba enferma, de una enfermedad terminal, por lo que no podía trabajar. Así fue que ella y habló con Miguel Sureda, para que ayude a su hijo económicamente a terminar sus estudios.
Posteriormente Miguel se casó con Rosa Sureda, que trabajaba como Directora de la Escuela de Gaona. Por lo que sus primeros años de matrimonio los vivieron allí. Luego se mudaron a Joaquín V. González, y tuvieron 4 hijos: María Alejandra, Claudia Mariel, Miguel Germán y María Antonia.
Trabajó en el Hospital Dr. Oscar H. Costas como Bioquímico, Farmacéutico, Radiólogo, y hasta ayudante de cirugías cuando la situación lo requería. Para lo que fuese necesario, Miguel estaba allí. Trabajó como Bioquímico en la parte privada, para la Clínica Lourdes y Clínica Virgen de Huachanas. Como Director de Farmacia. Tuvo una Farmacia propia 'Farmacia Central'. Actualmente trabaja como Director de Farmacia Del Milagro.
Influencia en la personalidad y formación de sus hijosMiguel enseñó a sus hijos con el ejemplo, que en definitiva son los atributos que se heredan de los padres. Recuerden que Miguel viene de padres que huyeron de la pobreza de España, y por lo tanto, ellos tenían bien firmes los conceptos de honestidad, trabajo y responsabilidad. Como así también, el respeto hacia las otras personas. Eso influenció en el estudio y trabajo de sus hijos, ya que siempre que inician sus emprendimientos, lo hacen considerando esos valores. Entre los preceptos más repetidos a sus hijos, Miguel les decía: “hagan lo que hagan, siempre tengan presente hacerlo bien. Sin desear el mal a nadie y teniendo buen corazón”.
Relación con sus nietosPara sus cinco nietos, sobresale la gran admiración que le tienen por su inteligencia y sabiduría. "Porque sabe de todo y se interesa por todo”, dice una de sus nietas.
Miguel siempre lee mucho, por lo que les inculca la lectura. Para sus nietos, su abuelo es un genio porque inventa muchas cosas, como aparatos para solucionar el problema que tengan. Arregla todo y los incentiva para que hagan las cosas de la casa, cuidar las plantas, y la colaboración constante con los padres.
Su nieta Victoria lo admira enormemente y expresa: “mi abuelo, además por ser una persona paciente, no creo haber conocido en mis 23 años ser humano tan completo. Es una persona calma, pero cuando tiene algo que decir, te lo dice personalmente. Nunca escuchamos un chisme de parte de él. Siempre son opiniones constructivas. Como nietos, haber nacido en un ambiente así, fue todo muy hermoso y natural por esos buenos hábitos. Recién con el paso del tiempo nos dimos cuenta al irnos de la casa para estudiar afuera, el valor que tienen nuestros padres y abuelos. Siempre se interesó por cualquier cosa que nos interesaba. Desde música, deporte, hasta aviones. Siempre te pregunta, y siempre esta con la parte técnica porque como ya la leyó, la sabe de 10. Ahora me pregunta de avances de Medicina, que hay de nuevo en fármacos. Además, siempre nos muestra todo lo que lee o sabe para que aprendamos. Nos inculca sobre las plantas, y como arreglar las cosas. Siempre nos motiva a hacer algo, nos dice: 'Ustedes son la Generación de Google', así que no tienen excusa para no hacer nada. Yo creo que es una persona con pensamientos avanzados. La verdad es un orgullo para nosotros. LO MEJOR. Hoy es una persona muy querida por todos”, concluyó Victoria.
En general, una persona íntegra es alguien en quien se puede confiar. Integridad es retomar el camino de la propia verdad, hacer lo correcto por las razones correctas y del modo correcto.
A sus 83 años, su vida tiene Cantidad de millas recorridas pero sobre todo, ese transitar tiene la Calidad de una vida que es honrada con todas las letras por Don Miguel Perelló. Calidad que también significa muchas veces, hacer lo correcto cuando nadie está mirando.
Usando además con sabiduría cada palabra, en cada momento. Ya que las palabras no nos obligan a actuar están ahí, son bastiones, templos sagrados a los que acudir para comunicar nuestras emociones y pensamientos, para convocarnos a hacer muchas cosas… como el bien.