Duele aceptar la muerte de un ser tan querido

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Duele aceptar la muerte de un ser tan querido
Duele aceptar la muerte de un ser tan querido

Tras la noticia del fallecimiento por coronavirus de ‘Rubencito’ Sánchez, un gran vacío se hizo presente en el interior de quienes lo conocimos, y mucho más ante la impiadosa realidad de que quienes se van en tiempos de esta cruel pandemia, lo hacen en soledad y sin despedidas.

No es fácil gestionar ese dolor interno que provoca la muerte, más aún cuando no hemos podido acompañar, escuchar su voz, dar una última caricia, agarrar fuerte la mano de la persona a la que queremos antes de que se vaya. 

¿Dónde quedarán los abrazos y los besos que no dimos?

A medida que las horas pasaban fui cobrando mayor conciencia de lo de Rubén, y sin poder evitarlo, lloré. Y no me avergüenza decirlo, porque surgió por la partida de un ‘gran tipo’ que además era mi amigo. Lloré, porque es mi manera de honrar a un amigo que ya no seguirá a nuestro lado. Lo único que puedo decir es que los duelos, duelen y mucho.

Vaya para toda su familia la bendición de Dios, que es quien se encargará de llenarlos de paz y resignación. Y para aquellos cercanos a la familia de Rubén, les pido de corazón que no se alejen de ellos. Ahora más que nunca, necesitan el calor humano de las personas queridas muchos abrazos y un hombro para llorar. Y también, para cargar nuevas fuerzas para seguir. No hay nada más sanador que tener personas cerca cuando el desconcierto de este desconsuelo se hace presente.

En lo personal me quedaré con el recuerdo de ese chango alegre, dueño de un sentido del humor a prueba de las ‘malas ondas’, y poseedor de una sonrisa resplandeciente que nos alegraba a todos.  


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