“Mamá, te voy a amar hasta el fin de los tiempos”

- LOCALES

“Mamá, te voy a amar hasta el fin de los tiempos”
“Mamá, te voy a amar hasta el fin de los tiempos”

¡Hola Má! Te extraño tanto que ni siquiera podes imaginarlo. Se me acelera el corazón de solo escribirte.

Pasaron meses, pero parece que fue ayer.

Intento todos los días levantarme de la cama y no pensar en que ya no estás aquí físicamente, en que ya no hay más abrazos ni más: “¿Hola mamita, cómo estás?”, o “¿qué hiciste hoy?”

Los días fueron al principio un poco más normales que ahora, según yo.

Quiero que sepas que siento completa empatía con las decisiones que tomaste en la vida, hasta con la última. Jamás podría juzgarte.

Sabes que yo pienso, que somos dueños de nuestras vidas y nuestros cuerpos. Ojalá hubiera podido ayudarte de otra forma, pero el destino, es el destino. Hacemos lo que podemos, de la mejor forma que nos sale.

Estoy luchando mucho por estar bien, por salir adelante después de tantas tragedias juntas. Estoy agradeciendo, aún más, todos los privilegios que tengo en la vida.

Las últimas palabras que escribiste se me marcaron a fuego. Y si, tenías razón, soy una extensión tuya.

Soy una versión tuya que intento mejorar aún más, aunque es bastante complicado teniendo en cuenta que tus cualidades no las tenía todo el mundo. Sobre todo la paciencia.

Pienso que no es una cualidad, es un súper poder. La empatía, el respeto, la bondad, el carisma.

Uso tus perfumes y no puedo evitar recordarte mientras los siento. Escucho tus audios en las conversaciones de WhatsApp. No quiero olvidar tu voz dulce.

Tuve ataques de pánico, mi gastritis se agravó, mi vida está siendo un tours de médicos. Pero no importa, sé que tu alma está en paz y yo intento sobrevivir después de ¡Jhony, de Hebert y de Vos!

Intento mantener una comunicación fluida con el papá y Cesar es difícil. Más aun sabiendo que eras la mediadora en todo los aspectos de la vida.

Soy lo que soy, por vos, por la crianza, los consejos, lo que imponías y yo no quería. Porque así forjé mi carácter y crecí libre. Porque así cuestione lo que me parecía injusto, desigual. Porque así le hice frente a mis miedos. Porque así comencé a cuestionar las maternidades y paternidades.

Así me replanteé vivir mi vida de la forma en que la vivo: LIBRE.

Te escribo porque es la forma de exteriorizar mi dolor, este dolor que no puedo medir con ninguna vara ni regla.

Quiero llegar a casa y que estés ahí, que me despiertes los sábados y los domingos para comer, que ya no te importe las veces que llegue al amanecer con el sol rosándome la cara.

Te fuiste en el mejor momento de mi vida y a partir de ahí, muchas cosas ya no tienen sentido ni empuje.

Sin embargo, prometo cumplir tu deseo. Algún día podré presumirte mi título a donde quieras que estés. Título que será mío, pero también tuyo. Por los abrazos y las palabras de aliento que me dabas después de un aplazo. Por las felicitaciones y tu sonrisa espléndida después de un: “Mamá aprobé, la puta madre”, seguido de un “no seas atrevida”.

En casa, Renata todavía te dice “Abu” cuando te ve en las fotos, y me quiebra el corazón en mil pedazos. Todavía estoy pensando cómo voy a hacer para que ella nunca se olvide de vos y de todas las cosas y el tiempo que invertías para hacerla feliz y consentirla.

Seguí mandándome señales, estoy aquí para que me guíes

Gracias a la vida por permitirme conocerte, compartir 24 años de mi vida con vos.

Te amo hasta el fin de los tiempos.


Este artículo está optimizado para dispositivos móviles.
Leer Versión Completa