Semblanza de Don Lucio García

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Semblanza de Don Lucio García
Semblanza de Don Lucio García

Cuando una persona sufre un brutal padecimiento, y soporta esa pesada carga sobre sus hombros, es cuando vive intensamente su propia existencia.

El 10 de febrero de 2022 se recordará el 1º aniversario por la muerte de Lucio, quien tenía su puesto de diarios y revistas en pleno centro de la ciudad de Joaquín V. González. Más precisamente en la esquina del Hotel Mallorca ubicado en avenida Güemes esquina Hipólito Yrigoyen. 

La historia de este 'xeneise de ley', contiene una vida de asombrosas y angustiantes vivencias, pero también de momentos de dicha, pasión y alegría.

Fanático de Boca Juniors y kiosquero de la vieja escuela, no dejaba 'gallina' sin desplumar cada vez que tenía la fortuna de festejar algún que otro triunfo de 'boquita' ante su clásico rival, el 'glorioso' River Plate. 

Supo vivir en el barrio el Libertador, pero ya en el año 2011 debido a sus problemas de salud, se fue de Joaquín V. González a vivir a Córdoba con sus hijas mellizas.

Interesante y extraña historia de vida

Nació en 1953 aunque no se sabe con certeza que día. Obviamente había que ponerle uno, y quedó como día 17 de agosto. 

Lucio no conoció a sus padres, solo recordaba que estuvo en un orfanato en Palma Sola (localidad ubicada en el departamento Santa Bárbara, provincia de Jujuy). Este lugar se ubica en la región fitogeográfica de las Yungas a 159 kilómetros de San Salvador de Jujuy. 

De ese orfanato se escapó a los 12 años debido al sufrimiento por los malos tratos que soportaba allí. Huyó al monte y su vida empezó a desenvolverse en el campo ocupándose en los obrajes. Ahí trabajaba haciendo carbón y también en las cosechas, entre otras labores. 

A sus 18 años se incorporó al Servicio Militar Obligatorio en Córdoba capital. Su paso por el ejército fue unas de las mejores etapas de su vida, llevando por apodo Petete. Al concluir su paso por el ejército se fue con amigos a vivir a Ceibalito, y poco tiempo después a Joaquín González, entrando a trabajar en la Municipalidad del pueblo, desempeñándose como placero y jardinero. Desde ese lugar desempeñaba una labor ardua, ya que la plaza se encontraba en total abandono, y no tenía ni plantas ni flores. 

Por su carisma de persona responsable la gente le llevaba plantines, flores, y los que no podían acercarlos se iba personalmente a buscarlos. Como todo empleado público tuvo que cumplir con varias responsabilidades de cargos, llegando así a cubrir el cargo máximo de capataz. En sus horarios libres se dedicaba a trabajar de jardinero en las casas particulares, llevando así una moneda más para la familia.

En 1979 ya estaba en pareja con Nélida Paz, y pasado un año, nacieron sus dos luceros: las mellizas. 

Por un tiempo parecía que ese karma amargo de su vida se disipaba por completo. Y era entendible ya que gradualmente empezó a recrearse en un entorno agradable y pleno de satisfacción y optimismo. Finalmente su principal anhelo principal de formar una familia, se había cumplido. 

Conocido en el pueblo, gozaba de respeto y confianza. A pesar de su aspecto serio, era un tipo cálido y agradable. Quien lo conocía sabía que era capaz de dar hasta lo que no tenía para ayudar a su prójimo, porque era una persona creyente y muy respetuosa de la fe que profesaba.

Con el correr de los años consiguió los requisitos necesarios para que la municipalidad, le permitiera la apertura del kiosco de diarios y revistas, en la ya conocida Avenida Güemes esquina Hipólito Yrigoyen, con el nombre de “Revistería Las Mellizas”. En esa etapa se desempeñó de manera paralela con su trabajo en la municipalidad. El clima que se vivía allí era de una camaradería total propia de un pueblo. Con bromas y gastadas por cualquier motivo, en especial cuando había clásicos entre Boca y River, y García estaba fanatizado con Boca, que era el club de sus amores. 

La esquina de Yrigoyen y Güemes era el lugar de encuentro entre barras, para festejar el triunfo del ganador. Si se daba que ganaba Boca Juniors, al día siguiente rodeaba el kiosco con los poster gigantes de su equipo. Y si ganaba su rival River Plate los poster eran colocados de manera invertida para provocar en los hinchas cargadas y a la vez ventas.

Según recuerda su hija Lucía: “la familia unida era un signo de estímulo y deseo de vida para él. Al escucharlo hablar te dabas cuenta que se trataba de una persona con hambre de crecimiento, lo que te motivaba a crecer y salir adelante. Por ejemplo llegaban las Fiestas Patronales ponía carpas y ofrecía a la venta los clásicos sándwich de milanesa, y comidas típicas. También lo hacía en los partidos de fútbol que se realizaban en el Complejo Deportivo Municipal”. 

Pero como en la vida no todo es color de rosa, comenzaron a llegar contratiempos inevitables.

En el año 1997, Lucio sufrió la enfermedad y pérdida de su esposa. Eso le provocó una gran angustia y contrariedad. A partir de ahí su vida cambio definitivamente, y aquellos fantasmas del dolor, empezaban a multiplicarse en su interior. Por entonces, sus hijas que todavía estaban cursando el último año de secundaria, fueron su sostén y refugio para evitar el derrumbe. Pero su salud empezó a deteriorarse mucho más, ya que desde 1992, padecía diabetes tipo 2. 

Su hija detalló: “mi papá continuaba trabajando en la municipalidad, y lo transfirieron al área de chofer de tractores. Llevaba agua a otras localidades y parajes. En unos de esos viajes tuvo un accidente y se lastimó uno de sus pies, llegando a infectársele. Esto provocó la primera amputación de su pierna derecha. Fue verdaderamente un calvario a partir de allí, con tratamientos e internaciones continuas, esto derivó a que en el año 2005 desde el municipio le dieran de baja. Quedó con una jubilación por invalidez. Logró recuperarse un poco y regresó a la revistiera apoyado siempre por nosotras”. 

SUS HIJAS

Las mellizas viven en Córdoba. Lucia Graciela lo hace en Córdoba capital junto a su esposo Juan Alejandro Viva (oriundo también de Joaquín V. González). Se casaron por el 23 Marzo 1998 por Civil en la ciudad cabecera del departamento de Anta,  y por Iglesia el 10 abril en Córdoba. La otra 'melli', Noemí Graciela, reside en Colonia Caroya desde 2003 que fue el momento en el que contrajo matrimonio con Exequiel Montiel.

Sobre sus hijos y sobrinos, Lucía comenta: “Mi hermana tiene una hija que se llama Nahir, que tiene 17 años, la edad de los mellis míos. Con el paso del tiempo también tuvo unos mellizos varones hermosos, Rodrigo y Lautaro, que ahora tienen 11 años”.

Con el tiempo sus hijas emprendieron caminos distintos y él quedó solo. Pero no pasó mucho tiempo y sus hijas tomaron la decisión de llevarlo a vivir a Córdoba con ellas. Allí recibió tratamiento de rehabilitación ya que su organismo por la diabetes no funcionaba de manera normal. Pero en el año 2011 sus riñones ya no respondían, y fue internado para una hemodiálisis por una insuficiencia renal crónica terminal. 

En otro pasaje de la nota Lucía dijo: “Tratamos de hacerle la vida más fácil a mi viejo, de ayudarlo en todo, hasta aprendió a hacer cestería. Como él no se podía mantener quieto, era una persona muy activa, así que pintaba, hacía cestería y vendía un montonazo.

Con mis hijas andaba de un lado para el otro, salían a pasear, mi padre los apañaba totalmente. Cuando cobraba el sueldo, salía con mis hijos o con los hijos de Noemí y se terminaba todo el sueldo.

A mí no me costaba nada tener que levantarlo, ayudarlo, bañarlo. Yo no lo sentía como un trabajo. No nos quedó otra que estar ahí, siempre ayudándolo a mi viejo. Tampoco lo dejaba en ningún lado si no fuera conmigo o con mi hermana. Éramos las 2 predispuestas a todo. Le conseguíamos todo. Nunca era decir no. Se dejaba todo y se hacía lo que se tenía que hacer para mi viejo.

El 29 de octubre 2015 a mi viejo le hacen la otra amputación de piernas ¡Mi papá no lo podía creer! Él estaba practicando Vals con mi hija mayor, para bailar con ella en sus 15, pero todo cambio una semana antes.  Así que mi padre pierde la pierna derecha, pero el 30 era el cumple de mi hija. Él estaba tan ansioso que pidió el alta al médico ¡Su primera nieta cumplía 15 años! Y fue al Cumple nomas para estar con mi hija. Y te digo con el corazón, Omar, no sé si mi padre fue todo lo dichoso que merecía serlo, pero te aseguro que nosotros hicimos todo para que el fuera Feliz. Batalló más de 10 años de padecimientos por los tratamientos, pero a pesar de todo esto siempre mantenía el buen ánimo con los profesionales y ayudantes.

Él decía que sus hijas y sus nietos eran su mayor felicidad y su alegría, y que ellos lo motivaban día a día a no bajar los brazos. Verlos crecer y estar a su lado lo hacía muy feliz. Jamás dejó de estar activo, siempre motivado por vivir y dejar en sus hijas el mayor ejemplo de lucha.

En el año 2020 le tocó vivir la pandemia del Coronavirus llevándolo a tener más cuidado del que tenían a diario, juntos toda la familia se hizo lo imposible por tenerlo protegido. No se contagió nunca pero su cuerpo empezó a descompensarse seguido y las fistulas que tenía incorporadas fallaban con mayor frecuencia. Los turnos no eran fáciles de obtener por su estado y no podía recibir atención médica en el sanatorio por los contagios muy altos. Los médicos nos dijeron que ya no había nada por hacer, que solo quedaba esperar. La última vez nos dijeron que lo lleváramos a casa, llegó a las 15 horas estando de buen ánimo, con ganas de conversar con los chicos y sus hijas. En dos horas se descompenso nuevamente y a las 17 horas sufrió un paro cardíaco. 

Esa es la vida que tuvo mi viejo acá, y terminó diciéndome TE QUIERO UN MONTÓN. Me esperó a mí, porque yo salía del trabajo. Yo estuve hasta las 6 de la mañana pero no me lo dejaron ver y después me volví al negocio a abrir y buscar a la gente que está trabajando conmigo. Yo me quedé tranquila porque ya se quedaba Noemí con él. Eran las 6 de la tarde y mi papá estaba ya en casa y fui a verlo. Yo llegué y él estaba hablando bien, tranquilo. Murió tranquilo y las últimas palabras que dijo fueron TE QUIERO y cerró los ojos y no los abrió jamás”, concluyó Lucía.

En estos tiempos los padres dedican gran parte de su vida a dejarle a sus hijos el máximo bienestar económico. Pero los hijos, desde pequeños, se quedan más con sus gestos, sus ejemplos y sus palabras. El auténtico legado empieza en vida, con relatos, historias, recuerdos y memorias valiosas. Transmitiendo a los hijos sus experiencias, ilusiones, sueños, triunfos, fracasos, aciertos y desaciertos. Compartir con los hijos esas vivencias, terminan siendo sus mejores consejos de vida. Un legado digno de ser atesorado por cualquier hijo o miembro de la familia. Y esa fue la entrega de Lucio para con sus seres amados, ese amor que le permitirá ser recordados siempre, como hoy, a través de nuestras páginas.


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