Las continuas explosiones estresan y generan ansiedad en los perros. Químicamente su organismo segrega un mayor número de hormonas como el cortisol, lo que hace que se aumente su frecuencia cardíaca y corra más sangre por todo su cuerpo, y eso es muy difícil de controlar.
La pólvora es un estímulo externo que ensordece a las mascotas, por eso ellos suelen refugiarse debajo de mesas o  camas. Esto les aumenta la generación de hormonas como catecolaminas (incluyen la adrenalina, la noradrenalina y la dopamina), y hace que se produzcan los infartos.
Conociendo esta situación, es muy importante generar condiciones para los perritos en caso de que se presenten situaciones con pirotecnia por parte de terceros que no podamos controlar. Una opción que aminora esa sensación de estrés (aunque no la desaparece), es ponerle unos tapones de algodón en los oídos. También existen medicamentos, incluso naturales, para disminuirle esa ansiedad, para que estén más relajados y puedan tolerar un poco más todos esos ruidos.
Es importante resaltar, que hay otras formas de calmar a la mascota como resguardarla en una habitación, alzarla, arroparla y acariciarla. Sin embargo, la sensación de amenaza la va a seguir sintiendo y por ende se puede presentar un desenlace fatal.
Debido a esto, hacemos un llamado a toda la sociedad para que piense, no solamente en los animalitos que tenemos en nuestra casa, sino en los que están en la calle abandonados y no tienen un hogar o cómo refugiarse. Sería bueno que todas las personas se concienticen y sean más sensibles en los daños que pueden generar los fuegos artificiales en los animales y en ellos mismos.