El recinto de la Cámara de Diputados de Salta se preparó para una de las discusiones más intensas del año. El martes 21 de abril comenzó el tratamiento del proyecto de reforma electoral impulsado por el gobernador Gustavo Sáenz, una iniciativa que propuso cambios de fondo en la forma en que se eligen las autoridades provinciales y que generó fuertes cruces entre oficialismo y oposición.
Con 44 votos a favor, 11 en contra y 4 ausencias, la Cámara de Diputados otorgó media sanción al proyecto de reforma electoral que incorpora un sistema similar a la ley de lemas. La iniciativa contó con el respaldo mayoritario del oficialismo, mientras que el rechazo estuvo encabezado por el bloque libertario —con nueve votos negativos— junto a los legisladores Farfán y Gauffín. En tanto, se registraron las ausencias de Juárez, Restom, Durand Cornejo y Oliva. De este modo, el proyecto avanza en su trámite legislativo en medio de un fuerte debate político sobre su impacto en el sistema democrático provincial.
La propuesta busca modificar el esquema vigente, con eje en la eliminación o reformulación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) y en la consolidación del sistema de frentes electorales. Según sus impulsores, el objetivo es simplificar el proceso electoral, ampliar la participación política y adaptar la normativa a prácticas que, aseguran, ya se vienen aplicando en la provincia.
En defensa del proyecto, la diputada Socorro Villamayor sostuvo que la iniciativa “dista absolutamente de aquellas presentaciones negativas o eslóganes vacíos” que circularon en redes sociales. La legisladora afirmó que la reforma recoge la experiencia de elecciones anteriores y destacó que el sistema de frentes permitió comicios “con absoluta transparencia, tranquilidad y respetando la voluntad popular”.
Uno de los puntos centrales de la propuesta es la eliminación del piso electoral del 5%, lo que habilitaría a partidos de menor estructura a competir en igualdad de condiciones. Desde el oficialismo aseguran que esta medida favorecerá una mayor participación ciudadana y dará lugar a nuevas expresiones políticas.
Sin embargo, la oposición encendió las alarmas y advierte que el proyecto podría esconder un retorno encubierto de la llamada “ley de lemas”, un sistema cuestionado por permitir la acumulación de votos dentro de un mismo espacio político. Según sus críticos, este mecanismo podría beneficiar al oficialismo al fragmentar a sus adversarios y facilitar la permanencia en el poder.
Además, algunos sectores opositores vinculan la reforma con una posible estrategia para allanar el camino hacia la reelección, lo que suma un componente aún más sensible al debate.
De este modo, la discusión trasciende lo técnico y se instala en el corazón de la disputa política: las reglas de juego del sistema democrático. En los próximos días, el debate legislativo no solo pondrá en tensión distintas visiones sobre la representación política, sino que también definirá el escenario electoral de Salta en los años venideros.
A estas posturas se sumaron fuertes críticas desde la oposición, que endureció el tono durante el debate. El legislador Franco Lastra cuestionó que el proyecto implique, en los hechos, un regreso a la ley de lemas, un sistema derogado hace dos décadas y que consideran “inconstitucional” por distorsionar la voluntad directa del electorado. Además, advirtió que se trata de un mecanismo poco transparente y éticamente cuestionable, que podría desviar los votos de los salteños. En ese sentido, planteó que, si el oficialismo cuenta con respaldo popular, debería competir con herramientas más claras como la boleta única. También reclamó mayor responsabilidad política del Ejecutivo en el impulso de la iniciativa y dejó entrever dudas incluso dentro del propio bloque oficialista, al tiempo que llamó a reflexionar sobre el impacto de la reforma en la calidad democrática de la provincia.
El diputado provincial Germán Rallé, uno de los principales impulsores del proyecto, salió a despejar dudas sobre sus alcances y buscó llevar claridad en medio de la controversia. En declaraciones radiales, remarcó que la reforma no altera el mecanismo de elección para gobernador: “En esa categoría no habrá múltiples candidatos de un mismo espacio, sino un postulante único, tal como ocurre en la actualidad”, explicó. Según detalló, el nuevo esquema se aplicaría en los cargos “del gobernador para abajo”, como intendentes, concejales y diputados, con el objetivo de “abrir la participación a nuevos cuadros y fortalecer las instituciones partidarias”. En ese sentido, sostuvo que la iniciativa apunta a que, en un mismo acto electoral, se amplíe la competencia interna y, al mismo tiempo, se defina quién resulta electo dentro de cada espacio político.
En la misma línea, desde el Grand Bourg —sede del gobierno provincial— el jefe de Gabinete, Sergio Camacho, tomó distancia de las críticas y aseguró que el proyecto no responde a una decisión del Poder Ejecutivo, sino que “surge del ámbito legislativo, impulsado por diputados”. Además, rechazó de plano las comparaciones con la ley de lemas al considerar que “no resisten un análisis serio”, en un intento por desactivar uno de los cuestionamientos centrales de la oposición.
La senadora nacional libertaria Emilia Orozco, una figura emergente de la mano del presidente Javier Milei en la provincia, fue más contundente a través de sus referentes locales. El diputado provincial por LLA Nicolás Arce, alineado con Orozco, expresó en nombre del espacio: "Son manotazos de ahogado. El gobernador Gustavo Sáenz sabe que no llega bien a 2027. Sabe que muchos ministros y gente que nunca laburó va a tener que salir a trabajar. Entonces, están asustados y van a buscar cualquier artilugio".
El abogado constitucionalista Sebastián Aguirre Astigueta advirtió que el proyecto de reforma electoral impulsado por el oficialismo implica mucho más que un cambio técnico, ya que define de qué manera se ejercerá la democracia en la provincia. En ese sentido, explicó que la iniciativa —presentada como una “modernización”— en realidad retoma elementos del sistema de doble voto simultáneo y acumulativo, similar a la ley de lemas, donde en un mismo acto el elector no solo elige representantes sino que también dirime internas dentro de cada frente, permitiendo que el candidato ganador acumule los votos de las demás listas de su espacio.
Si bien señaló que se excluyó la categoría de gobernador tras las críticas, advirtió que el esquema se mantendría para el resto de los cargos, lo que podría generar desigualdades y distorsiones en la representación, incluso con candidatos electos que individualmente obtuvieron menos votos que otros. Además, cuestionó la falta de debate previo y la premura en modificar reglas clave de cara al próximo proceso electoral, alertando que el sistema, aun con límites en la cantidad de listas, podría resultar complejo y confuso para el electorado.
Para Aguirre Astigueta, si bien el argumento oficial de reemplazar las PASO puede ser atendible, la discusión requiere mayor claridad y profundidad, ya que se trata de un tema central para la calidad institucional y el funcionamiento democrático.
Fuente: Silvia Guzmán Coraita