En agosto de 2015 la bioquímica Tita Epifani, estuvo al borde de la muerte después de sufrir un terrible accidente automovilístico en la ruta que va a Orán. Ella perdió el control de su automóvil y el vehículo volcó dando 5 vueltas. Un policía le salvó la vida al rescatarla debajo de los hierros retorcidos del auto.
Tita supo salir adelante a pesar de las graves lesiones sufridas que la tuvieron por meses recuperándose (múltiples costillas rotas, al igual que las clavículas, perforación de un pulmón, entre otras).
Su charla animada y su mirada entusiasta, irradiaban tu luz y ese regocijo por la bendición de seguir  viviendo.
Su fortaleza se construyó en el amor incondicional de su esposo José Luis Valls y de sus hijas: Josefina y Jorgelina que siempre la miman y le dan ánimo para que se ponga bien. También sus pacientes y amigos hacen su parte, alentándola día a día con mucho cariño.
Es evidente que Dios tiene cada uno de nuestros pasos marcados y decide cuando llegamos, el tiempo que estamos y cuando nos toca partir.
Hoy la vi a Tita trabajando, y realmente fue muy grato saber que está mejor ¡Enhorabuena! Dios sabe porque hace las cosas, y seguramente ella tiene… ¡tanto todavía para dar y recibir!
Estas aquí, para vivir, para seguir, para ser feliz en lo que quede del día.
Fuente: Diario ZONA SUR