Abrazo oxigenador

- SOCIEDAD

Abrazo oxigenador
Abrazo oxigenador

El transitar cotidiano y las obligaciones mundanas, no nos dan tregua. Las horas, los días, las estaciones, los años, pasan inexorablemente, sin que uno ni tan siquiera advierta, de todo aquello que se nos ha ido yendo en un abrir y cerrar de ojos.

El esfuerzo que hacemos en nuestro trabajo suele ser agotador y muchas veces ‘no garpa’. El dinero no nos alcanza ni para llegar a fin de mes, los problemas en la casa, las discusiones, el mal humor, la impotencia. Todo esto nos pasa cuando atravesamos por estas crisis cíclicas que tiene nuestro país de tanto en tanto, y que por estos años se renueva.

Cuando esto nos atraviesa y nos lastima, modificando nuestras ganas y tirándonos para abajo, el mejor antídoto para superarlo es revalorizando los afectos primarios. El reencontrarnos con nuestros seres amados en las caricias, los besos y el abrazo. Es cierto, ustedes dirán con razón que no es suficiente solo el cariño a la hora de 'parar la olla'. Eso es verdad, pero también es cierto que ninguno de nosotros es economista ni mago, y que no hay mucho que podamos hacer ahora, para revertir este escaso poder adquisitivo que nos acompaña a diario. Por eso, y aunque no lo hayas tenido muy en cuenta, un abrazo puede hacerte respirar un aliento de vida refrescante en medio del cansancio y el sinsabor. 

Hay veces en que me dirijo en auto presuroso por las calles de mi ciudad, con dirección al centro para hacer las compras o para cancelar el seguro del coche en el que ando diariamente, o bien, para pagar la luz, el cable o internet, o para llevar o retirar a mi hijo Lisandro del Jardín Maternal 'Niñito Feliz' al que asiste de lunes a viernes. En el camino saludo a todos con una sonrisa, que en la mayoría de los casos, es retribuida desde lejos con la misma calidez. Pero también me pasa, que cuando paso cerca de la casa de alguien que quiero, me dan ganas de parar, golpear las manos o tocar el tiembre, y reencontrarme en un abrazo largo con esa amiga, amigo o vecino del cual solo sé cómo le va en la vida a través del Facebook. Digo, para variar, ¿no estaría bueno hacerlo si es algo que nos inunda de paz por dentro y de felicidad? Sin embargo, vivimos apurados y preferimos seguir sin detenernos. 

El afecto y cariño en nuestra vida tiene la misma importancia que cualquier necesidad fundamental del ser humano. Y un abrazo, es una de las mayores expresiones de complicidad, empatía y cariño que existen en el mundo.

Vamos creciendo y los besos y caricias nos van acompañando a lo largo de este recorrido, y llega un momento en la vida que somos más adultos y necesitamos recibir un abrazo. Porque la fuerza que te transmite un abrazo no es comparable con nada es una agradable sensación de seguridad, de intercambio de energía positiva. Primero la mirada con la otra persona que da paso a ese fuerte abrazo donde ya sobran las palabras, simplemente sentir, sentir toda la buena onda y energía.

Una de las mejores sensaciones que hay en la vida es abrazar a alguien después de haberlo extrañado tanto. Un fuerte abrazo puede dar más afecto, emoción y fuerza que miles de palabras. Nunca dudes en darlo, la otra persona te lo devolverá, y quizás con más fuerza de lo que esperabas, porque quizás la otra persona aún necesitaba recibirlo y darlo más que vos.


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