A 43 pesos de una pesadilla

- SOCIEDAD

A 43 pesos de una pesadilla
A 43 pesos de una pesadilla

Lo que les voy a contar nos sucedió en la YPF de la localidad de La Cocha, ubicada en el extremo sur de la provincia de Tucumán.

El viernes 16 de noviembre me encontraba retornando junto a mi hijo Nacho desde la provincia de San Luis, cerrando un viaje agotador que habíamos emprendido juntos una semana antes, y que me había arrojado como saldo positivo, el reencuentro con mi hija Micaela a quien no veía desde hacía algunos años. El viaje también sirvió para reencontrarme con amigos o familiares de seres queridos que ya no están, como el caso de doña Basilia Garro, mamá de Omar Reinoso, gran periodista, amigo entrañable y compañero de viajes, que partió a los 45 años de este mundo. Omar Reinoso, fue un reconocido hombre de los medios de San Luis que falleció el 10 de mayo de 2015, en una clínica privada de Villa Mercedes donde lo trataban por un accidente cerebrovascular (ACV) hemorrágico que había sufrido el sábado anterior cuando se preparaba para jugar un partido de básquet.

Omar fue en su carrera, director de Radio Nacional, encargado de FM Mega, FM Belgrano y en sus inicios (en la década del 90’), fue colaborador de El Diario de la República.

Pero vuelvo al relato de la situación vivida en La Cocha. Debo aclarar que paré a cargar gasoil allí, solo para completar el tanque y de paso aprovechar alguna de las mentadas promociones que supuestamente tenía con esa tarjeta. Al preguntar, el playero me informó que cargando 800 pesos más 2000 puntos me daban de regalo 4 focos led para mi casa. Bueno, bárbaro. Pensé inmediatamente en completar esos 800 pesos para ir aprovechando los ‘beneficios’ de pertenecer  YPF Serviclub.

Yo siempre cargo Infinia diésel para un mejor rendimiento del motor de mi auto que obviamente es gasolero. Mientras se completaba la carga bajé a estirar las piernas y observo que el tanque se había llenado con 757 pesos. A los pocos minutos se acerca el playero y le digo: “enterame los 800 pesos poniendo en esta botella lo que queda en nafta” (para usarlo en mi moto en mi pago de Joaquín V. González). Inmediatamente me llamó la atención cuando el playero intentó cargar el combustible en la botella utilizando la misma manguera y le dije: “nafta le pedí, amigo”. A lo que me respondió: “es nafta lo que le estoy por dar”. Yo solo atiné a decir: “noooooo, no, no, no ¿O sea que le pusiste nafta a mi auto que es diésel?”. El playero me miró con cara de vaca asustada, y me respondió: “si don. Usted me dijo Infinia”. Lo miré con los ojos inyectados de bronca y respondí: “¡¡¡Infinia dieselllll, huevón!!!”.

Finalmente se acercó el encargado Fabián González quien gentilmente me invitó a dialogar, y para tranquilizarme me dijo que estaba en camino un mecánico que iba a ser quien se iba a encargar de desagotar el tanque, para volverlo a llenar con el combustible correspondiente. Eso pasó, pero perdimos como 3 horas de viaje.

Jorge, el mecánico que llego a nuestro auxilio, nos comentó que si no hubiésemos advertido el error del playero y salíamos a la ruta con ese combustible, nos quedábamos a ‘pata’ y con el auto destrozado, ya que iba a romper totalmente el motor.

Por suerte, Dios quiso que no llegue a 800 pesos esa carga para completar el tanque. La verdad, estuvimos a 43 pesos de quedar varados en La Cocha y sin auto.

Antes de partir a recorrer esos 2.600 kilómetros que transitamos ida y vuelta, solicité la tarjeta YPF Serviclub que supuestamente otorga beneficios y descuentos para tus viajes en más de 4500 establecimientos adheridos en todo el país. Pasajes, hoteles, restaurantes, compras, entre otros innumerables favores.

Primero descubrí con desencanto, que la mayoría de las estaciones de servicios en las que paramos para cargar combustible, solo recargan los puntos o kilómetros en la tarjeta pero no están habilitados para las promociones. Solo se pueden canjear los puntos en las YPF full, que son por lo general las de ciudades grandes.

Finalmente, y una vez que llenaron el tanque con el gasoil solicitado, pagamos los 800 pesos. Pero lamentablemente nos fuimos sin los focos de la promo que había motivado nuestra decisión de completar la carga. Y usted se preguntará ¿Por qué? Porque de acuerdo con lo que me informaron allí, mi tarjeta estaba ‘desnivelada’. O sea, el sistema veía los puntos obtenidos que eran cerca de 7000 pero la tarjeta no, porque se encontraba ‘desnivelada’. Supongo que sería dañada, o algo así.

Lo cierto es que llegamos a casa, y con nuestro auto sano y salvo de milagro. Más allá del percance, vaya nuestro saludo a la gente de YPF Las Cochas, por la amabilidad y buena predisposición que demostraron en todo momento.


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