2026-05-27 14:13:42 - MUNDO
Integrantes del Cuerpo de Bomberos de México participan en el Simulacro Nacional 2026, en Ciudad de México
Isaac Esquivel/EFE/(EPA) EFE
La tarde del 17 de octubre de 1989 el área de la Bahía de San Francisco lucía tranquila y sin gente. Ese día, miles de residentes seguían, desde sus casas, bares y restaurantes, el duelo entre los Gigantes de San Francisco y los Atléticos de Oakland, cuando de pronto fueron sorprendidos por un terremoto de 6.9 en la escala de Richter.
La sacudida se sintió unos minutos antes de iniciar el tercer juego y detuvo el evento deportivo más esperado del año para los amantes del béisbol. Según las autoridades, el sismo de ese día dejó un saldo de 67 muertos y severos daños materiales, incluidos los registrados en el estadio Candlestick Park, donde se disputaba el gran clásico de la Serie Mundial.
El recinto soportó el impacto del sismo, al igual que numerosos edificios y viviendas de la zona de la bahía, evitando una tragedia mayor. Sin embargo, después del desastre se modificaron las normas de construcción de la ciudad y se optimizó la preparación y respuesta ante futuros desastres.
Lo que ocurrió esa tarde en San francisco, hace casi 37 años, demostró que un temblor puede ocurrir en el momento menos esperado, incluso durante una celebración deportiva de alcance mundial. También dejó en claro que una mejor preparación puede ayudar a reducir riesgos y salvar vidas.
Una reflexión que cobra hoy mayor relevancia para México, país ubicado en una de las zonas con mayor actividad sísmica del mundo y que será una de las sedes, junto con Estados Unidos y Canadá, de la Copa FIFA 2026.
El evento mundialista, que arrancará el 11 de junio, atraerá a miles de extranjeros, muchos de ellos sin experiencia ante un sismo, y pondrá a prueba la capacidad operativa y de respuesta de las autoridades mexicanas.
“Ojalá que estén tomando en cuenta la posibilidad de un terremoto durante la Copa FIFA 2026”, advierte el arquitecto Iván Salcido Macías, quien recuerda que, durante el Mundial de fútbol México 86, todavía estaban frescas las huellas del terremoto del 19 de septiembre de 1985, considerado uno de los más devastadores de la historia reciente del país.
“Los capitalinos saben bien que puede temblar en cualquier momento, pero quienes vienen de afuera no”, dice el también investigador y cronista sobre la historia sísmica de la ciudad.
En lo que va de 2026, México ya registró dos alertas sísmicas reales. El 2 de enero ocurrió un sismo de magnitud 6.5 con epicentro a 4 kilómetros al suroeste de San Marcos, Guerrero, según reportó el Servicio Sismológico Nacional.
Tres meses después, el 4 de mayo, volvió a activarse la alerta sísmica tras otro temblor de magnitud 5.6 grados cerca de Pinotepa Nacional, en el estado de Oaxaca.
Salcido considera que es muy difícil prever cómo reaccionarían los turistas que nunca han vivido un sismo. “Yo creo que muchos se van a quedar congelados y ahí es donde cobra valor el nivel de preparación que tengan las autoridades para una contingencia de ese nivel”, dice.
Y añade: “La misma gente de la ciudad de México se espanta, se pone nerviosa y reacciona con miedo, imagínate aquellos que lo vivirían por primera vez. Por eso hay que adelantarse, no esperar a que las cosas pasen”.
La arquitecta Myriam Urzúa Venegas, secretaria de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil de la Ciudad de México, asegura que la institución que encabeza repartirá miles de folletos en los aeropuertos, los hoteles, los restaurantes, entre otros espacios públicos con información sobre qué hacer antes, durante y después de un sismo. También los distribuirán en las zonas en los que se realizarán los llamados FIFA Fan Fest.
Recomienda que, si una persona está en un segundo piso, lo mejor sería evacuar por las rutas señaladas, “sin empujar, sin gritar y sin correr”, hasta llegar al punto de concentración fuera del inmueble.
Cada año se realiza el Simulacro Nacionald de sismo para preparar a la población para casos de emergencia
Isaac Esquivel/EFE/(EPA) EFE
“Si nos encontramos en un tercer piso o más arriba, lo más razonable es quedarse en el lugar hasta el término del sismo. Y una vez finalizado, entonces bajar de manera ordenada y dirigirse al punto de reunión”, explica.
Urzua Venegas asegura que han mantenido contacto con empresas y administradores de inmuebles, ubicados en zonas vulnerables de la ciudad y donde se podrían alojar también una buena parte de los turistas que lleguen para el Mundial. “Estamos permanentemente indicándoles cuáles son los lugares de mayor riesgo que tenemos en la capital”, señala.
El arquitecto Salcido destaca que, en general, los edificios diseñados posteriormente al temblor del 85 han tenido una mejor respuesta que los que fueron construidos entre las décadas de 1960 y 1980. “En aquellos tiempos se utilizaron estructuras que, ahora sabemos, no son aptas para resistir temblores”, explica.
Aunque considera que todavía hay inmuebles que requieren una intervención por parte de las autoridades. “Yo esperaría que, en un próximo temblor, independientemente de cuándo ocurra, vayamos a tener menos daño del que tuvimos anteriormente en estas zonas vulnerable, dice.
“Ya son tres 19 de septiembre que tenemos terremoto, parece una fecha maldita”, dice Salcido Macías, quien comenta que el último sismo, en 2022, no causó destrozos, a pesar de que fue de 7.8 grados.
“Ahí nos dimos cuenta de que, en efecto, los reglamentos de construcción si funcionan, la ciudad no sufrió daños con un sismo que tuvo la misma magnitud de aquel que tiró el monumento del Angel de la Independencia en 1957, a ese grado”, afirma el cronista.
Sin embargo, advierte que todavía falta capacitar mejor a los encargados de atender las emergencias, además de mejorar el equipamiento y ampliar los grupos de rescate.
“Nunca vamos a poder decir que estamos listos. Los sismos les siguen provocando daños hasta a los japoneses que, según dicen, son vanguardias en protección civil en el mundo”.
El ingeniero estructurista Sergio Alcocer Martínez asegura que México ha mejorado en cuanto a la gestión de emergencia y la cultura de prevención.
“Tenemos ahora la revisión de los reglamentos y normas de construcción cada seis años. La última actualización fue de 2023 y estamos trabajando en la de 2029”, explica el también investigador del Instituto de Ingeniería de la Universidad Nacional Autónoma de México, la UNAM.
Alcocer Martínez recuerda que las normas de construcción se revisaban anteriormente solo cuando ocurría un temblor importante. Ahora se hace de manera regular y periódica, dice.
Sin embargo, considera que todavía hay espacios para mejorar, sobre todo en lo referente a la aplicación de los protocolos. “Lo que hace falta es insistir en su aplicación por parte de los involucrados”, afirma.
La Secretaría de Protección Civil capitalina asegura que la ciudad cuenta con un protocolo de emergencia sísmica, independente del Mundial de Fútbol, que contempla la movilización de 5.000 funcionarios, helicópteros Cóndor de la policía capitalina, que sobrevuelan toda la ciudad inmediatamente después de registrarse un temblor y que también incluye la coordinación con el ejército para eventuales tareas de evacuación, rescate y atención a damnificados.
En ese mismo sentido señala que la Ciudad de México realiza tres simulacros al año. En el último, dice, participaron cerca de 8.6 millones de personas, entre escuelas públicas y privadas, oficinas, comercios, universidades y el sistema de transporte.
Salcido Macías, sin embargo, considera que la población ya no está tomando en serio estos simulacros. “Para mucha gente significa un descanso más. No revisan sus casas y ni hablan con sus familias sobre qué hacer en caso de una emergencia”, lamenta.
El conocido mundialmente como Estadio Azteca, hoy llamado Estadio Ciudad de México, vivió su primer mundial en 1970. Después en 1987 y ahora en este 2026. Su construcción comenzó en 1962 y fue inaugurado cuatro años después.
Para este Mundial, el llamado “Coloso de Santa Úrsula” fue reforzado con estructuras metálicas. “Tenían que hacerlo porque ya han cambiado las condiciones sísmicas de esa época”, dice Alcocer Martínez.
No obstante, el experto insiste en que no basta con garantizar una buena integridad estructural. “Lo que hemos visto cuando vamos a lugares de multitudes son anuncios de protección civil que explican qué hacer en caso de un sismo”, advierte.
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También espera que durante los partidos haya personal de protección civil bien entrenado y capacitado al interior del estadio y que sepan cómo reaccionar y cómo conducir a los miles de aficionados que asistirán a los cinco partidos mundialistas que se jugarán en el Azteca.
El ingeniero estructurista dice que esto aplica también para el estadio de Guadalajara, otra de las sedes mundialista y que se localiza también en una zona sísmica. En ese recinto se jugarán cuatro partidos, la misma cantidad de los que se disputarán en el coloso de Ciudad de Monterrey, aunque en ese lugar hay una baja probabilidad de movimientos telúricos.
Explica que el estadio de Guadalajara, por ser más nuevo, tiene pasillos más amplios que hace más fácil la evacuación comparada con el Azteca, diseñado con la lógica de 1960. “El miedo hace que la gente corra. Ahí es donde alguien puede tropezar en las escaleras por pánico o correr y terminar aplastando a otra persona”, señala Salcido.
Urzúa asegura que se están revisando de manera integral todos los espacios del Azteca. “Hasta enderezar un tubo que esté mal puesto y que provoque que la gente se pueda caer”, asegura.
Alcocer Martínez dice que uno de los mayores desafíos es cómo atender a los heridos. Para eso, dice, se tendría que contar con un cierto número de ambulancias en los estadios.
“Seguramente habrá brotes de histeria de personas que nunca han experimentado un temblor. Entonces necesitan estar preparados. No es lo mismo atender una persona eufórica, con histeria, producto del temblor, que atender a un herido porque se cortó o tropezó”, advierte el experto.
A esos señalamientos, la Secretaría de Protección Civil responde: “Tenemos ambulancias, tenemos carpas con el personal de la Secretaría de Salud, tenemos carpas con bomberos que van a estar allí y también tenemos una carpa especial de Protección Civil que estará en los alrededores del recinto”.
Algo muy parecido se implementará en Guadalajara, a través de un plan de prevención que incluye inspecciones de riesgo en el estadio Akron, simulacros de evacuación masiva, monitoreo sísmico, de los sistemas eléctricos, entre otras medidas, según dio a conocer a finales de abril la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos del estado de Jalisco.
Alcocer Martínez señala que otro de los problemas es un posible corte del servicio eléctrico. “Excepto el partido inaugural, los demás partidos serán en la noche y, si ocurre un apagón en el estadio en medio del temblor, ya te imaginarás la reacción de la gente”, advierte Alcocer.
Urzúa asegura que trabajan junto con la Comisión Federal de Electricidad en un plan de acción para restablecer rápidamente la electricidad en caso de que falle el suministro. “Inmediatamente se conectarían a otros centros de servicio eléctrico”, señala.
“En Ciudad de México el balón del mundial rodará por un suelo complicado”, dice Salcido Macías, quien tiene un canal de YouTube sobre historias de terremoto.
“Los sismos, por lo general, se generan con epicentros que están en la costa, a más de 300 kilómetros de distancia. Entonces si fuera suelo duro no tendríamos ningún problema”, dice.
El también cronista recuerda que gran parte de la capital fue construida sobre el antiguo lago de Texcoco, “ese suelo es muy suave y además amplifica las ondas sísmicas”
Cuenta que basta caminar por el centro de la capital para ver la cantidad de edificios inclinados o recargados uno sobre el otro. “Es una señal de que se están hundiendo, y además es un proceso continuo”, señala.
A los mexicanos les suelen unir tres cosas: la fe en la Virgen de Guadalupe, la gran afición por el futbol y la solidaridad en tiempos de desastres.
Cada 12 de diciembre, millones de personas se reúnen en torno a una figura, la Virgen de Guadalupe. Ese día acuden a la basílica más de siete u ocho millones de fieles para cantarles las mañanitas a la Virgen del Tepeyac.
Con el fútbol ocurre algo similar. Cada vez que la selección mexicana, “El Tri”, enfrenta un rival de peso, buena parte del país se paraliza frente al televisor o se reúnen en los estadios, dejando de lado sus diferencias políticas y sociales durante el tiempo que dure el partido.
Lo otro es la solidaridad que se desborda cada vez que hay una emergencia. En 1985 y en 2017, miles de mexicanos salieron a las calles para ayudar a los damnificados, remover escombros, al mismo tiempo que llevar agua, comida, ropa a quienes lo perdieron todo en un abrir y cerrar de ojos.
Por último, aprovechando la experiencia del estructurista Sergio Alcocer Martínez y, CNN le preguntó si cree que podría temblar en caso de que ganara la selección mexicana el Mundial 2026. El experto, amante también del fútbol, hace una pausa, se ríe y responde: “La ventaja es que esa probabilidad es prácticamente de punto cero cero uno por ciento. Así que no te preocupes, no va a pasar nada”, dice.
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