2026-05-27 14:32:42 - MUNDO
En días pasados, las agencias Moody's y Standard & Poor's (S&P) ajustaron a la baja la calificación y perspectiva de la deuda soberana de México, lo que refleja su visión de mayores riesgos para la economía nacional. ¿Cómo afectan estos movimientos a tu bolsillo?
A nivel mundial existen diversas calificadoras, las cuales evalúan la solvencia de países, empresas y productos financieros. Su función principal es determinar qué tan probable es que un emisor pague sus deudas a tiempo y sin caer en incumplimiento
Las tres empresas principales son S&P, Moody’s y Fitch. Para su evaluación tienen un sistema de calificaciones que se divide en dos grandes rubros: grado de inversión y grado especulativo, los cuales, a su vez, se segmentan en diferentes niveles.
En este caso, vamos a considerar el modelo de S&P, con el objetivo de entender cómo se dividen. Si bien tiene diferencias con Moody’s y Fitch, en esencia son similares.
Nivel
Significado
AAA**
Extremadamente fuerte capacidad para cumplir sus compromisos financieros.
AA**
Muy fuerte capacidad para cumplir sus compromisos financieros.
A**
Fuerte capacidad para cumplir sus compromisos financieros, pero algo susceptible a las condiciones
económicas y a cambios en las circunstancias.
BBB**
Capacidad adecuada para cumplir sus compromisos financieros, pero más sujeto a condiciones
económicas adversas.
BB
Menos vulnerable en el corto plazo, pero enfrenta importantes y constantes incertidumbres debido
a condiciones adversas del negocio, financieras y económicas.
B
Más vulnerable a condiciones adversas de negocio, financieras y económicas, pero actualmente tiene la capacidad de cumplir con sus compromisos financieros.
CCC
Actualmente vulnerable y depende de condiciones favorables del negocio, económicas y financieras para cumplir con sus compromisos financieros.
CC
Sumamente vulnerable; el incumplimiento aún no ocurre pero se espera que sea una certeza virtual.
C
Actualmente muy vulnerable al impago y se espera que la recuperación final sea menor que la de las obligaciones con calificaciones más altas.
D
Incumplimiento de pago de un compromiso financiero o incumplimiento de una promesa imputada; también se utiliza cuando se ha presentado una petición de quiebra.
**Grado de inversión
El 12 de mayo, S&P degradó la perspectiva de la nota soberana de México de “estable” a “negativa”, lo cual implica que podría venir un recorte próximo en el perfil crediticio. Días después, el 20 de mayo, Moody’s recortó la calificación a “Baa3”.
Las tres agencias tienen a México en grado de inversión, pero en los casos de Fitch y Moody’s está a nada de perderlo, porque se encuentran en el último escalón.
Éstas son las calificaciones que tiene México actualmente:
Agencia
Nota soberana
Último cambio de calificación
Moody's
Baa3, con perspectiva estable
(desde Baa2)
20 de mayo de 2026
S&P
BBB, con perspectiva negativa
(desde BBB+)
26 de marzo de 2020
Fitch
BBB-, con perspectiva estable
(desde BBB)
15 de abril de 2020
Fuente: Banco Base
Los cambios no implican que haya una crisis inminente o un colapso económico automático e inmediato, pero sí tiene efectos adversos en los ciudadanos de a pie, considera Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Monex Grupo Financiero.
Las calificadoras funcionan como una especie de termómetro sobre la capacidad que tiene un país para pagar su deuda y mantener finanzas públicas sanas.
Cuando baja la nota o empeora la perspectiva, lo que está diciendo es que percibe mayores riesgos hacia adelante. Para una persona común esto puede parecer lejano, pero en realidad sí tiene efectos muy concretos”, señala la especialista.
La calificación crediticia, dice, influye en cuánto le cuesta al gobierno conseguir financiamiento y eso termina impactando tasas de interés, inversión, empleo, inflación y crecimiento económico.
El impacto a los ciudadanos se da a través de varios canales muy concretos. El primero y el principal son las tasas de interés. Si el mercado percibe más riesgo en México, el gobierno tiene que pagar mayores intereses para endeudarse y eso suele trasladarse a toda la economía. En consecuencia, se encarecen los créditos hipotecarios, el financiamiento automotriz, las tarjetas de crédito y los préstamos para empresas. En otras palabras, pedir dinero prestado se vuelve más caro para familias y negocios.
Otro impacto importante es el menor crecimiento económico. Cuando aumenta la incertidumbre sobre el país, muchas empresas frenan inversiones o retrasan proyectos. Eso puede traducirse en menor creación de empleos, salarios más débiles, menos contratación y menor expansión de negocios. El efecto no siempre es inmediato, pero sí gradual. Una economía que crece poco durante mucho tiempo termina afectando directamente el ingreso de las familias, destaca Quiroz.
También existe un efecto sobre el tipo de cambio y la inflación. Una mala percepción financiera puede provocar salida de capitales o menor llegada de inversión extranjera, lo que presiona al peso. Si el tipo de cambio se debilita, suben los precios de productos importados, aumentan los costos de insumos y puede generarse más inflación. Cuando la inflación sube, el poder adquisitivo de las familias disminuye porque el dinero alcanza para menos.
Además, si el gobierno tiene que destinar una mayor parte del presupuesto al pago de intereses de la deuda, queda menos espacio para infraestructura, salud, educación, seguridad o programas sociales. Es decir, una proporción creciente del gasto público termina yéndose al costo financiero de la deuda en lugar de invertirse en desarrollo económico y bien
Yazmín Matus, subdirectora de Mercados de Deuda en Valmex Casa de Bolsa, coincide con estos efectos; sin embargo, acota que no necesariamente implica una afectación inmediata para las familias mexicanas, porque el impacto no es automático ni inmediato. Mucho dependerá de cómo evolucionen las finanzas públicas, el crecimiento económico y la confianza de los inversionistas en los próximos meses. Adicionalmente de otros factores globales que también tienen influencia en los precios de activos mexicanos, por ejemplo, para el tipo de cambio, el desempeño del dólar americano.
Moody's, S&P, Moody's y otras agencias analizan la fortaleza fiscal, el nivel de deuda, el crecimiento económico y la capacidad de pago del gobierno.
"Cuando una calificación baja o la perspectiva se deteriora, el mensaje es que hacia adelante podría haber mayores retos para las finanzas públicas. No significa una crisis inminente, pero sí puede traducirse en un entorno financiero más retador si no se corrigen ciertos desequilibrios", expone Matus.
Algo que se debe tomar en cuenta, añade, es que México todavía mantiene grado de inversión, lo cual sigue siendo un factor positivo y relevante para los inversionistas internacionales.
Escribe tus comentarios a fernando.franco@eleconomista.mx
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