Reservas récord en Argentina: ¿qué dicen sobre el estado de la economía?

2026-05-29 16:15:42 - MUNDO


"Las reservas importan, pero no son un certificado de buena salud económica", afirma la doctora en Economía Mercedes D'Alessandro, en declaraciones a DW. La economista pone así en perspectiva un dato que el Gobierno argentino celebró como una señal de fortaleza económica: el Banco Central alcanzó su mayor nivel de reservas internacionales desde 2019.

El récord se alcanzó tras un nuevo desembolso del Fondo Monetario Internacional (FMI) por 1.000 millones de dólares, que elevó las reservas internacionales del Banco Central a unos 47.900 millones de dólares. Eso significa que Argentina tiene más reservas, pero también más deuda.

Ahora bien, ¿cuál es la importancia de esta cifra?

"Las reservas sirven para enfrentar momentos de corridas cambiarias", explica a DW Martín Kanenguiser, coautor del libro La Argentina en el Fondo: La intimidad de la lucha con el FMI 2013-2023. "Que el Banco Central vuelva a tener reservas en el mayor nivel desde 2019 es una noticia positiva para la economía. Significa que, por lo menos en los próximos meses, el Gobierno va a estar más tranquilo".

En la misma línea, el consultor económico y académico Juan Massot considera que el aumento de reservas "es positivo porque es un ‘colchón' necesario por si el Banco Central debe salir a intervenir el mercado cambiario para evitar saltos bruscos en el dólar". Además, dice en entrevista con este medio, "esto genera un clima más positivo sobre el programa económico".

Kanenguiser también puntualiza que el aumento de las reservas no responde solamente al endeudamiento contraído con el FMI. "Parte de este aumento tiene que ver con exportaciones que vienen creciendo muy fuerte en sectores ligados al agro, la minería, el petróleo y el gas", explica. Según el experto, son esos sectores los que hoy impulsan buena parte de la recuperación de la actividad.

En tanto, otros especialistas muestran una mayor cautela respecto a la relevancia del guarismo: "Hay que diferenciar reservas brutas de reservas netas”, explica el economista Roberto Rojas. "Las reservas netas siguen siendo negativas. Y ese es realmente el dato importante”, asegura a DW.

Según Rojas, buena parte de esas reservas "están comprometidas para el pago de distintas deudas que tiene Argentina". Por eso, considera que el aumento actual "no da una señal real de estabilidad”.

Además, advierte que los desafíos de fondo siguen siendo la acumulación genuina de reservas y la reducción del riesgo país, indicador que ronda actualmente los 500 puntos. Por encima de ese nivel, el acceso al financiamiento internacional suele encarecerse de manera significativa. "El Gobierno todavía no encontró la forma de que el riesgo país baje de manera sostenida", señala.

Por su parte, Hernán Letcher, director del Centro de Economía Política Argentina (CEPA), relativiza la fortaleza del dato, en diálogo con este medio. "La administración Milei sostiene el esquema económico inyectando dólares ajenos todo el tiempo, mediante mecanismos como deuda del FMI, deuda del Tesoro, préstamos financieros ("repos"), bajas temporales de retenciones y el blanqueo fiscal".

A su juicio, se trata de herramientas que solo permiten postergar las dificultades. "Es patear la pelota para adelante", resume. "El problema de acumulación de reservas no lo tenemos resuelto".

La economista Mercedes D'Alessandro, asimismo, apunta la importancia de la forma en que se obtienen las divisas. "La diferencia entre acumular reservas por superávit comercial [exportando más de lo que se importa del exterior] y hacerlo por deuda es política y económica. En el primer caso, el país genera los dólares que necesita. En el segundo, los alquila", afirma.

En este marco, la pregunta de fondo es qué está ocurriendo con la actividad económica, el empleo y los ingresos de la población.

Según cifras oficiales del INDEC, la tasa de desempleo cerró 2025 en 7,5 %, por encima del 6,6 % registrado en el trimestre anterior. En cuanto a los ingresos, distintos análisis señalan que los salarios volvieron a perder terreno frente a la inflación en los últimos meses.

A ello se suman señales de debilidad en la actividad económica: en febrero de 2026, el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) registró una caída interanual del 2,1 % y una baja del 2,6 % en relación con el mes anterior.

Con todo, Juan Massot considera que la economía todavía atraviesa una etapa de transición y ajuste. En ese contexto, sostiene, las mejoras en la producción y el mercado laboral suelen demorarse más que la recuperación de algunos indicadores macroeconómicos.

Para Kanenguiser, una de las claves está en que la recuperación económica no avanza al mismo ritmo en todos los sectores. Mientras el agro, la minería, el petróleo y el gas muestran un fuerte dinamismo y generan buena parte de las divisas que ingresan al país, las actividades más vinculadas al mercado interno continúan exhibiendo debilidad. "Lo importante es que se reactive el consumo y suban los salarios", señala.

D'Alessandro también pone el foco en el impacto de estos indicadores sobre la vida cotidiana. Más allá de los avances observados en algunas variables financieras, sostiene que todavía no se traducen en una mejora generalizada de las condiciones de vida. "Bien para un puñado. Mal para la gran mayoría", sintetiza.

Al final, el debate ya no pasa solamente por cuántos dólares acumula el Banco Central, sino por cuánto de esa estabilidad financiera logra mejorar la calidad de vida de de la población argentina.

(rml)