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Carlos Alberto “Pata” Santillán, nació el 23 de mayo de 1.963 en JoaquÃn V. González y falleció el 19 de julio de 2.010 a las 23.55. Hijo de VÃctor Antonio Santillán (ferroviario) y Dora Yurquina (ama de casa). Sus hermanos:Mario, Graciela, NoemÃ, Coqui  y Beto.
“Pata” se casó con Alicia Gauna y de esa unión nacieron Florencia, Joaquín y Victoria, quienes representaron su razón más importante de vivir. “Pata” quedará en nuestro recuerdo como un hombre sencillo y bueno. Un ser humano luchador que hasta el final, le dio pelea a la muerte. En febrero de 2.009, Zona Sur le realizó una nota que hoy volvemos a reeditar en honor a la amistad y al enorme cariño que le tuvimos todos.
Su vida
Así como nació su amor por Racing Club desde la infancia, de la misma manera surgió su enfermedad: “Fiebre Reumática”. Este padecimiento, con el correr de los años incidió para su problema de salud final: “Insuficiencia Cardíaca Crónica”. Las operaciones a las que fue sometido fueron duras pruebas pero a la vez le templaron el espíritu y lo llevaron a valorar las cosas simples y más amadas, el deporte (fútbol, ciclismo, atletismo); los hijos, la vieja, los amigos, etc. Realizó sus estudios primarios en la escuela Martín Fierro, con altibajos por su enfermedad. Posteriormente, y un poco más aliviado por los tratamientos médicos, realizó el secundario. Allí cosechó muchos amigos en los distintos cursos. También se destacó en competencias de intercursos e intercolegiales, especialmente en 100 metros llanos. De aquellas épocas recuerda con cariño a Nemo, Javier, Adriana, Rosa, Isabel, Eli, Santiago, Lucho Jeréz y Bagallo, entre otros.
“Pata” empezó a jugar al fútbol cuando tenía 18 años de marcador de punta izquierdo. Esto se convirtió en una pasión para él y empezó en YPF, después pasó al club Dr. Joaquín V. González hasta los 27 años cuando dejo de jugar. Entre esos años también se desempeño en los campeonatos de barrios que organizaba la municipalidad, juagando para: el equipo de los Panaderos, Campo Redondo, la 20 de Febrero y Argentina 85'. De esa época conoció muchos amigos que lo marcaron en la vida y le dejaron recuerdos inolvidables: los hermanos Kairúz, Luis Garbarino, Esteban Paz, Daniel Juncos, Pollo Tejada, Boga Sánchez, Micha Arias, Pan Duro, entre otros.
Es importante destacar que “Pata” también se dedicó a entrenar pequeños futbolistas para el club Dr. Joaquín V. González, junto a Pitico Jáuregui, el loco Alberto Montenegro (ya fallecido) y Negrilo. En aquel entonces el presidente era Mario Biasutti que siempre puso empeño en ayudarlo, como tanta gente de nuestra ciudad a la cual él siempre agradeció con profundo cariño.
“Pata”, a pesar de tantas vicisitudes que el destino le obligó transitar, mantuvo hasta el final, ese humor ocurrente y vivaracho.
Cuando en diciembre de 2.008 y enero de 2.009, nos encontrábamos habitualmente para ir armando la historia de su vida (que salió publicada en ZONA SUR en febrero de 2.009), nos hicimos muy amigos; y lo que escribí para él, se lo regalé en vida. Además, por esos días, grabé su voz leyendo este artículo y también cantado una canción. En ese momento le escribía lo siguiente:
“Quizás hoy su salud ambivalente lo sensibilizan y emocionan un poco más, aunque su naturaleza luchadora restituye su aliento y optimismo, aquel que lo hace soñar en una recuperación definitiva que le conceda el placer de disfrutar un poco más de lo que queda del día. A veces mira al cielo con los ojos empañados y con pena, como intentando descifrar explicaciones, aunque no hay respuestas que mitiguen el sufrimiento. Tal vez, en la lectura indispensable y esencial de nuestras vidas, se encuentren argumentos completos de nuestra presencia física en la tierra. Así, solo en esa observación.
Sin aviso previo, su cuerpo vuelve a sacudirse por las palpitaciones de un corazón desquiciado que lo tiene a mal traer. Mira de nuevo al cielo y esta vez (como en una fotografía), los contornos de sus hijos aparecen con los brazos enlazados a su cuello. Ahí comprende la verdadera razón de su existir y releva las lágrimas amargas por las dulces. Ahí también comprende el sentido animado de su lucha… y vuelve lentamente a sonreír”.
Anécdotas
Che… ¿Alguno trajo la sal?
“Pata” andaba algo tristón por la operación, y los amigos para hacerlo sentir bien lo invitaron al río. Compraron solamente asado, pero en abundante cantidad como para que les quede para la noche. Lo llevaban a Rubén Darío de asador. Una vez que llegaron al río se dispersaron a pescar cada cual por su lado; solo quedó el asador para preparar todo. Al mediodía empezó a llamarlos a los comensales y cuando se reunieron para almorzar, Rubén Darío le dijo: “muchachos, el asado está listo pero solo hay un problemita… ¿Alguno de ustedes trajo la sal? Todos se miraron unos a otros como tratando de encontrar alguna explicación para el olvido. Finalmente terminaron comiéndolo con bicarbonato, pero el único beneficiado fue el amigo “Pata” dado que los médicos justamente le habían indicado prescindir del sodio. La mayoría prefirió tomarse un mate cocido con pan, mientras que nuestro amigo Santillán se la pasó comiendo asado toda la tarde.
¡Chango, las valvulitas!
Otra vez en el río se quedó toda la noche pescando con la muchachada. “Pata” puso una línea muerta (la tanza atada a un palo, sin caña). Al otro día a la mañana se levanta a ver la tanza, y en lo que estaba recogiendo, el bicho le pega un tirón y lo lanza al agua enredándolo con parte de la línea que recogida. Cuando intentaba salir, el pez lo volvía a hundir, hasta que logró sacarse la tanza de los pies. En el ínterin que salía a flote y luego se hundía, él veía a los muchachos (Pan Duro, Kely y Colchón Kairúz) que le hacían gestos para que salga a la orilla, hacían señas nomás porque estaban “copeteados”. Cuando logró emerger, pudo recoger la tanza y sacar un portentoso bagre que estaba enganchado. Cuando lo vieron salir los changos, atinaron a gritarle con cara de asustados: “¡Chango, las valvulitas, las valvulitas!” (en obvia alusión a las válvulas del corazón que acababan de operarle).