Octavio sentía que el 2025 era otro año que se iba con más penas que glorias. Con la muerte acechándolo como manada de hienas salvajes, mientras que él, aunque mal herido, seguía dándole pelea. Esto se daba por dos razones: la primera estaba relacionada con su firme pretensión de permanecer con vida; mientras que la segunda era por el afán de enaltecer el hecho de haber amado tanto, tanto, tanto en esta vida.