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Así lo expresó el intendente de Joaquín V. González, Gerardo Orellana sobre la acusación contra el concejal Luis Arturo Cifre. En su edición del domingpo 23 de octubre, esto es lo que publicó LA NACIÓN a través de su enviado especial Gustavo Carabajal.
Gerardo Orellana es el actual intendente de esa ciudad y conocía muy bien a Luis Arturo Cifre, quien presidía el Concejo Deliberante local.
Orellana afirmó a LA NACIÓN que hace algunos meses comenzó a transitar un camino político distinto al de Cifre, quien perdió las elecciones de abril pasado para senador provincial por el departamento de Anta con el candidato del PJ, Ernesto Gómez.
"Nunca pensé que podía ocurrir algo así con Cifre. Estoy sorprendido y asombrado. Era impensado que en una ciudad como la mía, con gente de trabajo y muy tranquila, se podría secuestrar un cargamento de tantos kilogramos de droga", expresó Orellana.
Durante algunos años, respondieron al mismo signo político: una alianza que apoya al Frente para la Victoria. Aunque, Orellana militaba en la Unión Cívica Radical cuando fue elegido intendente en 2003 y Cifre comenzó en la política con el Partido Justicialista.
"La realidad indicaría que, según lo que se comenta, Cifre estaría muy comprometido. Pero en el fondo tengo la esperanza de que no sea cierto y de que, en realidad, se hayan burlado de su buena fe", agregó el intendente.
Orellana anunció que mañana se reunirán los cuatro concejales que quedaron para definir al reemplazante de Cifre como presidente del órgano legislativo local.
"Mucho se comentaba sobre el crecimiento patrimonial de Cifre, pero creía que todo eso era producto de su actividad como exportador de carbón vegetal a Europa. Es más, en los últimos meses, andaba mal de plata. Cifre es un hombre bonachón, nacido y criado en Joaquín V. González. Se dedicaba a ayudar a la gente, así que lejos estaba de pensar que estuviera relacionado con una causa penal como ésta", opinó el intendente.
Analizaron 400 llamadas para hallar al jefe de la banda narco
Efectivos de la Gendarmería Nacional cruzaron más de 400 llamadas telefónicas con el objetivo de lograr apresar al ciudadano colombiano que comandaba la organización de narcotraficantes que enviaba cocaína a Europa desde esta ciudad.
Uno de los diez detenidos, acusados de integrar esa banda, es el presidente del Concejo Deliberante de esta ciudad, Luis Cifre, indagado en las últimas horas por el juez federal de San Ramón de la Nueva Orán, Raúl Juan Reynoso.
A partir del análisis de las comunicaciones mantenidas entre los distintos imputados y de la documentación hallada en los diez allanamientos realizados, en opinión de los investigadores quedó claro que el concejal no era el jefe de la banda.
Hasta el momento, la prueba más importante contra el edil, quien políticamente representa a una alianza del Frente para la Victoria, fue el hecho de que el cargamento de 356 kilogramos de cocaína, valuado en diez millones de euros, fue hallado en el local de venta de carbón vegetal que estaba a su cargo.
"Había algo raro en el depósito. Durante los últimos meses, sólo trabajan de noche. Se notaba mucha actividad, pero trabajaban a puertas cerradas", dijo a LA NACION uno de los vecinos del galpón de paredes de ladrillos a la vista, pintado de bordo, situado a dos cuadras de la estación de trenes de Joaquín V. González.
El portón de chapa y de dos hojas continuaba cerrado ayer y mantenía las fajas de clausura colocadas por la Gendarmería que el martes pasado secuestró el cargamento de cocaína que estaba disimulado como si fuera carbón vegetal y había sido distribuido en 15 bolsas de arpillera.
"Nadie se imaginó jamás que Cifre podía estar involucrado en una causa por narcotráfico. Se notaba que en los últimos meses tuvo un importante crecimiento patrimonial, pero se creía que se debía a los negocios. Cifre comentaba que producía una bolsa de carbón vegetal a 70 centavos de euros y la vendía a diez euros en Europa. Así justificaba los gastos de su campaña y la ostentación que hacía", explicó un político local que conoce muy bien al concejal detenido.
Sin embargo, el juez federal Reynoso comenzó a revisar los elementos aportados por los investigadores, que abonan la presunción que indica que el edil y el resto de los imputados utilizaron la empresa exportadora de Cifre para enviar cargamentos con cocaína a Europa.
Disimulados en cargamentos de carbón vegetal, mediante un proceso elaborado por dos químicos colombianos detenidos, los narcotraficantes lograron cambiarle el color a la cocaína, de blanco a negro.
Además de Cifre y de los dos químicos colombianos, también fueron detenidos un funcionario jerárquico de la delegación de la Aduana, en San Miguel de Tucumán; un despachante de aduanas que tenía la oficina en la Capital, de apellido Miranda; un ciudadano portugués, que fue identificado por fuentes judiciales como Juan Pablo Ferreyra Márquez, y otros cuatro imputados, de nacionalidad argentina.
Pero, según surgía de las escuchas telefónicas, faltaba el narcotraficante que daba las órdenes y coordinaba los envíos desde Bolivia. Así fue que los investigadores comenzaron a buscar al jefe de la organización, un sospechoso de nacionalidad colombiana. Este narcotraficante es el dueño del cargamento de cocaína hallado en el depósito que estaba a cargo del concejal Cifre.
RUIDO DE AVIONES
"Acá se escuchan ruidos de aviones. A veces, de noche y también de día. Algunos aterrizan y otros hacen vuelos cerca del piso y dejan paquetes." Así, un puestero de un campo situado a no más de diez kilómetros del centro de esta ciudad le explicaba a uno de los gendarmes que participó del operativo que terminó con el secuestro del cargamento de 356 kg de cocaína, cómo la organización de narcotraficantes trasladaba la droga desde Bolivia hasta esta zona.
En esta etapa de la investigación se habría determinado que la banda comenzó a operar en la zona hace más de dos años, cuando se hicieron los primeros envíos de carbón a Europa. También se estableció que la droga pasaba por Tucumán y, desde allí, con el manifiesto de aduana firmado por el funcionario detenido, el cargamento se enviaba al puerto de Rosario desde donde se embarcaba hacia Lisboa.