Presentía que mi hija estaba en el lugar donde la encontraron

2016-04-08 11:52:40 - POLICIALES

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La madre de la niña violada y apuñalada pidió que revisaran la casa de uno de los sospechosos, pero la policía dijo que no tenían orden de allanamiento.


"Yo presentía que mi hija estaba en el lugar donde la encontraron." El dramático testimonio pertenece a Antonia, la madre de Claudia Judith Palma, la niña de 9 años violada y asesinada en esta ciudad de 25.000 habitantes.

Al cumplirse una semana de la desaparición de la pequeña, en una entrevista con LA NACION, la mujer recordó cómo fueron las primeras horas de la desesperada búsqueda y afirmó que le pidió a la policía que revisara la manzana en la que está el almacén donde encontraron la bicicleta de Claudia. Pero los policías le respondieron que no tenían una orden de allanamiento.

Su esposo, Fabián Palma, dijo que la policía no tuvo la misma actitud cuando irrumpió en la casa de un vecino del asentamiento Juan Pablo II, donde vive la familia de la víctima. "Parece que los policías hicieron diferencia entre los pobres y la gente de plata. Acá, en el barrio Juan Pablo II, no tuvieron ningún problema en entrar en la casa de un vecino sin orden de allanamiento. Pero cuando mi esposa pidió que buscaran en dos o tres casas de la manzana donde está el almacén en el que apareció la bici de mi hija, los policías dijeron que no podían porque no tenían orden", explicó.

Fabián y Antonia viven en el asentamiento Juan Pablo II, a un costado de las vías y a una cuadra de la ruta nacional 16. En su casa de piso de tierra no tienen agua corriente ni cloacas. Apenas llega la electricidad al barrio y la cocina a leña cumple la doble función de cocinar los alimentos y de brindar calefacción.

"Todo indicaría que los tres detenidos serían los autores del homicidio. Yo estoy conforme con la investigación, pero vamos a seguir con las marchas hasta que algún responsable de la Justicia o de la policía venga a decirme en la cara que el caso quedó esclarecido y que los sospechosos no van a salir de la cárcel", dijo Antonia.

Hace una semana, Claudia, la mayor de las hijas del matrimonio Palma, salió de su casa con un canasto con bollos de pan que hacía su madre y que transportaba arriba de su bicicleta. Nunca regresó.

"Al ver que Claudia no volvía comencé a preocuparme. Llamé a mi cuñada, pero nadie sabía nada de ella. Al principio pensé que se había escondido porque había perdido la plata de la venta de los panes. Ya le había pasado eso una vez. Salí a buscarla. No habían pasado más de dos horas cuando fui a la comisaría para hacer la denuncia. Allí me atendieron muy bien. El oficial de guardia convocó a muchos policías y salieron a buscarla", recordó Antonia.

Claudia concurría a la escuela situada cerca de la laguna adyacente al asentamiento. Estaba en tercer grado y, según su madre, se había ilusionado con su cumpleaños de 15. Por las tardes ayudaba a su madre con la venta de pan casero, una actividad que le permitía juntar 17 pesos por día. Fabián, su padre, no tiene trabajo fijo y hace changas arriando hacienda.

"Cuando mi cuñado me comentó que habían encontrado la bicicleta de Claudia frente al almacén Don Paco, en la esquina de Salta y 9 de Julio, les pedí a los policías que revisaran dos o tres casas porque sabía que en esos lugares vivían personas que habían tenido denuncias por atacar a mujeres. Así me lo comentaron los vecinos. Yo presentía que mi hija podía estar en la zona, donde finalmente la encontraron. Pero los policías me dijeron que no tenían órdenes de allanamiento", contó la madre de la víctima.

Al día siguiente, dos chicos que jugaban en un terreno baldío situado en la misma manzana donde apareció la bicicleta de la niña y donde su madre presumía que podía estar hallaron el cuerpo de Claudia. Tenía tres puñaladas en el cuello, los pantalones por debajo de la cintura y la remera levantada. La autopsia concluyó que había sido salvajemente violada. Además, los forenses indicaron que fue asesinada un día antes del hallazgo. Esto significaría que pasaron no más de dos horas entre el momento en que los sospechosos la secuestraron, la violaron y la mataron. Hasta el momento, nadie pudo determinar si la niña estaba con vida, cuando Antonia les pidió a los policías que revisaran las casas sospechosas.

Los tres imputados detenidos habrían sido identificados por fuentes policiales y judiciales como José Insaurralde, de 47 años; Ramón Leiva, de 67, y Rubén Soria, de 83. Ayer, una versión indicaba que uno de ellos había confesado su participación en el homicidio y acusó a los otros dos de haber planeado el secuestro de la niña. "La maté para no que no sufriera más", habría dicho uno de los acusados, según un trascendido que se conoció en esta ciudad. Esa versión fue negada por los investigadores policiales y judiciales.

Dominados por el dolor, Antonia y Fabián afirmaron que no quieren venganza, sino que buscan que se haga justicia. Mientras tanto, esperan los resultados de los estudios genéticos de las 52 muestras halladas por los peritos en el cuerpo de la niña, en el terreno donde fue encontrado el cadáver y la casa de los imputados. Esos perfiles de ADN serán comparados con las muestras de sangre y cabellos de los imputados. En caso de que el resultado sea positivo, los acusados quedarán a un paso del procesamiento y del juicio oral..


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