José Antonio Pepín González (65), es uno de los referentes más importantes de comunicación en nuestra región. Dueño de una asombrosa vivacidad, es admirado por su carisma e inteligencia. Merecidamente, un hombre muy querido y respetado, no solo en nuestros pagos, sino también, en cualquier lugar que él se encuentre.
Pepín es director de
FM La Esperanza y de
Elade SRL (televisión por cable). Además, ocupa un lugar importante dentro de la
Red Intercable, ya que desde el 2000, es director de la
Región Norte. Cabe destacar que la
Red Intercable, nuclea a cableros de todo el país.
El martes 11 de marzo participó del programa radial
VÍA BUENA, conducido por el periodista
Omar Adib Dantur por
FM ANTA 96.1. En la entrevista
Pepín recordó aspectos de su infancia, destacando la educación recibida por su padre basada en valores primordiales como la honestidad y el respeto hacia los demás. Allí recordó, que precisamente su padre renunció a la intendencia de
El Quebrachal, cuando una vez sintió amenazada su integridad moral, como consecuencia del ejercicio de esa función.
En otro pasaje de la nota, haciendo referencia a su esposa
Chini, comentó: no sé si le irá a gustar mucho a mi mujer que cuenta sobre estas cosas, pero debo confesar que el día 4 de enero cumplí 50 años de conocerla. Yo la conocí un fin de semana en la pileta de
Meyer, cuando ella vino de
Buenos Aires para pasar las vacaciones acá. Después se fue a terminar sus estudios secundarios en
Castelar. Luego nos rencontramos tres años después, y de ahí no nos separamos nunca más. Hemos tenido cuatro hijos
Viviana, Juan José, Analía y
Cucú; que dicho sea de paso, son lo mejor que tengo en la vida. La familia chica como digo yo.
La intensidad emotiva se produjo a mitad del programa, cuando las primeras sorpresas vinieron en la voz de sus hijos. Primero
Juan José, después
Analía y finalmente
Cucú, quien desde
Tucumán y a través de internet, seguía atentamente la entrevista. Todos valoraron su ejemplo de honestidad, tolerancia y el de ser una persona de bien que siempre ayudó a los demás.
Pepín se conmovió cuando escuchó a su hijo Juan José, recordar el momento en el que se recibió de odontólogo: el día en que yo me recibí, no lo veía a mi papá en la sala. Cuando salí del recinto, lo encontré llorando en el patio. Su emoción me impresionó mucho, porque estaba directamente relacionada con el hecho de que él no pudo darle eso a su padre. Yo noté que él sintió que ese título, era una forma de agradecerle a su viejo. Ahí me di cuenta lo que uno significa para el Tata, y de lo que él significa para mí. Yo soy lo que soy gracias a mis viejos. Y ahí también me di cuenta, que ellos siempre han estado apoyándome en todo, concluyó Juan José.
Finalmente VÍA BUENA hizo entrega de un sencillo recordatorio, en el cual se agradece todo lo que el contador José Pepín González aportó y sigue aportando a nuestra comunidad. Todo lo que hizo en función de elevarnos como sociedad; y también, por ser una persona auténtica en sus convicciones y virtuosa en su proceder.