2016-04-08 11:48:51 - FIESTAS PATRONALES
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cortejo
Una multitud se reunió para darle el último adiós. Durante todo el trayecto por Hipólito Yrigoyen, la gente se aglomeraba al paso del cortejo fúnebre y le arrojaba flores. En minutos más será inhumado en un cementerio privado de Longchamps. El cortejo que lleva los restos de Sandro tuvo un paso conmovedor y fugaz por la casona que el astro habitaba en Banfield. En el frente se había congregado una multitud de más de 5.000 personas que se acercaron para darle un último adiós al artista.
Dos helicópteros sobrevolando la zona preanunciaron el esperado momento en que seguidores y vecinos del ídolo pudieron tributarle una despedida al cantante, en la cuadra donde cada 19 de agosto supieron celebrarle cada cumpleaños. Una autobomba encabezó el tránsito del cortejo por la calle Beruti, mientras la muchedumbre conmocionada repartió sus sensaciones entre aplausos, llantos y muestras de desconsuelo.
Rumbo al Gloriam Cementerio Jardín, en Lonchamps, donde se inhumará al artista, la caravana retomó la avenida Hipólito Yrigoyen pero luego, además de los 9 vehículos del cortejo, se sumó una importante legión de personas que acompañan el desplazamiento a través de esa concurrida arteria.
Previamente, unas 50 mil personas pasaron por el velorio en el Congreso. El artista fue velado en el Salón de los Pasos Perdidos, donde durante casi 24 horas -con una breve interrupción por la madrugada- el desfile de sus seguidores fue constante. Los fanáticos resistieron estoicos el insoportable calor de ayer y la fuerte tormenta, una prueba más de las huellas que el Gitano dejó en sus corazones.
El ídolo fue velado con el féretro abierto, pero su esposa, Olga Garaventa, pidió que no se tomaran imágenes. Con fotos del popular artista, camisetas con su cara y rosas rojas en mano, numerosas seguidoras, la mayoría "nenas" -como las llamaba el artista- desafiaron el pesado ritmo veraniego del centro porteño para despedirlo.
En grupos de a 10, los seguidores fueron entrando a la capilla ardiente, donde apenas podían quedarse unos escasos, pero valiosos, segundos. Los suficientes para mirar por última vez al ídolo, para derramar una lágrima, dejar una rosa roja o susurrar un "gracias". Como en un ritual, esos grupos se sucedieron una y otra vez... una y otra vez, casi hasta el infinito. A las 13, las puertas del Congreso se cerraron al público.
Luego, el féretro de Sandro partió rumbo al cementerio en medio de una multitud que aplaudía y arrojaba rosas rojas a su paso. El cortejo fúnebre tomó Combate de los Pozos, Belgrano y luego 9 de Julio. Escoltado por la Policía Federal llegó hasta el puente Pueyrredón, sobre el Riachuelo, que marca el límite de jurisdicción, donde tomó la posta una escolta de la Policía Bonaerense.
Fuente: Clarín.com
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