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2016-04-08 07:36:06 - FIESTAS PATRONALES
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paco
En el Valle de Lerma los chicos primero consumen marihuana y pegamento. Hay "paqueros" de 9 años.En la región subió el consumo entre los menores de 9 y 17 años. La Policía confirmó el avance del flagelo. Los índices son alarmantes en la región y, aunque la modalidad tiene un movimiento horizontal en la sociedad, la mayor cantidad de casos se registran entre la población rural o sin trabajo.
El relato de María -nombre de fantasía utilizado para preservar a la madre- es espeluznante, cuesta creerlo. Su hijo de 13 años junto a sus amigos de la misma edad consumen paco, fuman marihuana e inhalan pegamento. Compran tarros de solventes y "Poxiran" en los comercios a bajo costo y se "jalean" en terrenos atiborrados de yuyales y alimañas. Otros optan por una formula más relajante: una fumata de cannabis "que traen los changos que viajan a la ciudad de Salta" o la adquieren "los viernes a la noche en las inmediaciones de la estación ferrocarril de esta ciudad".
Como si todo esto no bastara, compran virulana y la mezclan con una "masa oscura" (pasta base) que otro amigo se las trae de Salta capital. La consumen con cañas huecas, pedazos de antenas de televisión tiradas por ahí o latas con cenizas. El saldo es lamentable: adicción irreversible.
Esta madre hace la denuncia pública aunque sabe que pone en riesgo su vida y la integridad del resto de sus hijos que no son adictos. María concurrió al servicio social del Hospital Corbalán en busca de ayuda y ahora intenta agrupar a los padres con hijos adictos a formar un grupo de ayuda y contención.
"El postre"
"La marihuana es como el postre para ellos, primero inhalan pegamento. Ahora pareciera que esto no alcanza para satisfacer sus necesidades y comenzaron con el paco. Andan perdidos por ahí, sin saber qué hacer. A mi nene ya lo interné una vez por su adicción, aunque concurre a la escuela, su agresividad se acentúa cada vez que se junta con un grupito de chicos del barrio que son de la misma edad. Delinquen para drogarse".
María y otros padres acompañaron a El Tribuno hasta el sitio donde su hijo y otros chicos de 10 y 16 años se juntan a drogarse, a escasos metros de su humilde vivienda, en Rosario de Lerma.
Las bolsas de plástico todavía con restos de pegamento están desperdigadas en el campo, entre latas y tapas que van marcando el sendero, mientras que debajo de un viejo árbol sorprende una lata con cenizas quemadas y media docena de encendedores gastados. Mientras una de las madres señala un lugar con rastros, dos adolescentes en una moto pasan a escasa velocidad por el lugar, observan la escena y a modo de intimidación pasan a escasos centímetros del grupo de personas, incluido el equipo de El Tribuno.
"Son ellos. Todos lo saben. La policía también. Pero nadie hace nada. Mi hijo compra pegamento en una ferretería con si comprara caramelos", contó María, tras lo cual relató el caso de una familia que tuvo que cerrar un taller de confección de calzado porque su hijo le consumía todo el tarro de pegamento.
La denuncia
María reveló otros detalles. "En el barrio comentan que los chicos que abusaron del niño de 5 años la semana pasada tienen entre 10 a 13 años. Ellos fuman marihuana e inhalan solventes. Se los regala un tal Pancho y la masa negra PBC se las trae una tal Vieja. De ahí traen la virulana y toda esa basura".
También contó los códigos existentes entre distribuidores y consumidores al momento de reunirse. "Ellos se dan palmadas en la espalda para saludarse. Si el saludo está acompañado por un tirón de oreja, los chicos saben que pueden ir a jalearse".
María admite que la droga está destruyendo al barrio desde hace mucho tiempo y que por temor, muchos padres no denuncian. "Necesitamos ayuda. Aunque la policía no lo reconozca, los chicos de 9 a 15 años ya consumen el paco" .
María logró el apoyo de un psicólogo y un asistente social del Hospital Joaquín Corbalán de Rosario de Lerma para su familia. Ella es sólo uno de los cientos de casos que hoy padece el flagelo de la drogas.
Procedimientos en centros de distribución
Los cigarrillos de marihuana o "porros" se pueden conseguir fácilmente en localidades como Cerrillos, El Carril, La Merced , Rosario de Lerma y Chicoana. En los últimos meses la División Drogas Peligrosas y Lucha contra el Narcotráfico descubrió varias bocas de expendio instaladas en la región.
En noviembre del año pasado se desarticuló una entramada red de distribución, armado y venta de marihuana paraguaya. El "dealer" estaba disimulado tras un enorme complejo de inquilinatos ubicado en el acceso de Rosario de Lerma. Se comprobó sus ramificaciones hacia La Merced , El Carril y Salta capital. Tras algunos meses tras las rejas, el sindicado jefe de la banda quedó en libertad.
En marzo, en El Carril, en la vivienda de un anciano de 77 años se hallaron 89 plantas de cannabis sativa. La policía dijo que son "sólo consumidores". En Chicoana, la Policía Federal halló cultivos de marihuana en cerros de la zona oeste del pueblo.
En Cerrillos es conocido el expendio de drogas en disimulados lugares de acceso público. En barrio Congreso y Los Alamos aumentan las tentativas de robo de jóvenes narcotizados.
Aumenta el consumo de marihuana, pegamento yalcohol
Fuentes policiales del Valle de Lerma confirmaron a El Tribuno el preocupante aumento de casos de niños y adolescentes adictos al pegamento, a la marihuana y al alcohol.
"Es común que llegue un padre a pedir ayuda a las comisarías para buscar a un hijo ausente de su hogar, sin razones aparentes. En la mayoría de los casos se los encuentra deambulando en algún barrio con signos de haberse drogado. Esta característica va en aumento", advirtieron desde las oficinas policiales. Las bolsas de pegamento son halladas en las periferias de los barrios y en baldíos de toda la ciudad.
"Donde surge la violencia familiar aparece la droga en la población vulnerable", afirmó María Plaza, asistente social del Hospital Corbalán de Rosario de Lerma.
Así como avanza el consumo de la marihuana y el pegamento, surge el alcoholismo en los adolescentes.
En El Carril llama la atención cómo este flagelo se acentúa en la población femenina. "Aunque la marihuana no ha producido hasta el momento casos de sobredosis, al hospital han llegado varios casos de alcoholismo en adolescentes mujeres", confirmó el gerente del hospital San Rafael, Darío Isasmendi.
La inseguridad aqueja a los rosarinos
La inseguridad es el problema más sentido, grave y de urgente solución que afecta a Rosario de la Frontera. Nueve de cada diez habitantes temen ser objeto de algún delito en el que, por supuesto, no estarán ausentes las drogas.
Son constantes el temor y la angustia de la población de Rosario de la Frontera ante un sistema político que parece no poder resolver la situación. Desde hace varios años los rosarinos son víctimas de robos a mano armada, sufren el desvalijamiento de sus viviendas, los comerciantes lo padecen en sus comercios. También los jóvenes lo sufren en los locales bailables o a la salida de los mismos.
La inseguridad es una cuestión de Estado, porque afecta a todos los sectores de la sociedad. Para encarar la solución primero hay que entender el problema. La cuestión de la seguridad pública no es un tema policial, es un problema de Estado, y por lo tanto político, en el más alto significado de esa palabra.
A fines del año pasado quedó conformada en Rosario de la Frontera una comisión sobre seguridad para buscar articular acciones que tiendan a menguar los delitos. La misma se suma a las acciones que viene desarrollando la Cooperadora Policial, que trabaja desde hace más de 15 años.
"Es el Estado quien debe tomar la decisión de combatir la delincuencia sin contemplaciones. La Policía es la fuerza con la que cuenta el Estado para actuar contra el delito. Institución que debe ser de estructura vertical, piramidal, disciplinada, cohesionada, capacitada, equipada y remunerada acorde con el riesgo que asumen sus miembros", manifestó Oscar Heredia un comerciante del microcentro de la ciudad termal.
"La sensación que se vive es de temor. Y eso no es bueno porque el miedo inhibe a las personas", dijo Betty, un ama de casa. Y agregó: "Como vecina creemos que tenemos que impulsar la acción de las autoridades del Gobierno para que adopten las medidas adecuadas y podamos tener una vida normal".
La población observa que hoy la iniciativa la tiene la delincuencia (de la mano del alcohol y las drogas), y el Estado se limita a actuar con los hechos consumados.
Fuente: Diario El Tribuno
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