2016-12-23 08:00:19 - SOCIEDAD
Tiempo de lectura: 1 minuto, 1 segundosVaya nuestro saludo para nuestros lectores, clientes y amigos. Que este año venga cargado de bendiciones, pero que también nos otorgue claridad para ser mejores personas, ya que muchas veces actuamos guiados por el egoísmo y la indiferencia hacia los demás.
A muchos les da igual que alguien sufra o padezca una enfermedad; que alguien muera, que alguien no tenga trabajo, que alguien aguante frio en la calle, que alguien no coma, les da igual. No les va ni me viene; mientras no los toque a ellos o a un ser amado, todo está bien. Eso es ser egoísta e indiferente hacia el dolor ajeno. Nuestro corazón se endurece por el egoísmo y por la indiferencia.
A veces cerramos nuestros ojos y vemos de lejos a todas aquellas personas que tienen una o varias necesidades. Vemos de lejos y nos alejamos del sufriente. Muchas veces estas personas “sufrientes” están tan cerca de nosotros; son conocidos. Un familiar con Sida, con Cáncer, Leucemia o Diabetes. Alguien que se siente solo o sola, desesperado o desesperada.
No nace en nosotros hablar con ellos, visitarlos, acompañarlos en su dolor y pesar. Y todo porque el egoísmo y la indiferencia han segado nuestro corazón y nuestra mente.
La ceguera espiritual en nosotros no nos permite ver y encontrar a Jesús en cada una de estas personas.
Que Dios nos bendiga y nos ilumine para ser “compasivos y generosos con nuestro prójimo.
¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!
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