Detenida en un páramo gélido de nostalgia letal, Juana pasaba las horas deseando que en medio de su iluminada y alucinógena vigilia, algo mínimamente anhelante sucediera. La oscuridad de la noche que allá persiste solo 40 minutos, pasaba casi inadvertida para ella. Sin embargo, sonreía cuando confundía en sus introspecciones, el celeste del mar por el marrón de la ‘tierra arisca’. Poetas y cantores llaman así a la región donde esta mujer nació el 27 de mayo 1993. Más precisamente en Joaquín V. González, ciudad cabecera del departamento de Anta, provincia de Salta.
Sollozaba por lo bajo cuando descubría en su mente, la imagen tierna de su madre ‘peque’. Esa bella figura que se esfumaba en segundos, dejándola con unos incontenibles deseos de abrazarla, como cuando era chiquita y la llenaba de besos. En esos momentos Juana solo quería dormirse eternamente y no sentir. Cavilaba a miles de revoluciones por minuto, hasta que sus ojos destellaban como luces ardientes. “Amar de cualquier manera, es ser vulnerable. Basta con que amemos algo para que nuestro corazón, con seguridad, se retuerza y, posiblemente, se rompa”, pensaba.
¿QUÉ SE SIENTE ARRIBA DE SEMEJANTE MOLE Y EN MEDIO DEL OCÉANO?
Una sensación única, apasionante y escalofriante a la vez. La primera vez que fui la verdad que es algo impagable. Estar en medio de la Antártida asistiendo tanto a las bases argentinas como extranjeras, llevándoles materiales o gente para el cambio de personal, es verdaderamente una experiencia inolvidable. Esto se hace porque van a hacer hibernada todo un año, y todos los años se va renovando el personal. Obvio que también traemos personal de vuelta, tanto del Ejército como navales de la Armada Argentina. Este es el primer año que estoy en el Irizar, y es la primera campaña en el rompe hielo.
¿CUÁNDO INICIASTE LA CAMPAÑA?
En diciembre del año pasado trabajamos esperando el aviso de San Carlos (que son barcos de apoyo), para poder zarpar. Ese mismo mes fuimos directamente a la Antártida, y en enero volvimos a Usuhaia. Fue una experiencia muy linda con muchos desafíos. Esta fue la primera vez que salí a navegar 4 meses separan dome de mis hijos Mateo (7) y Renzo (3) que quedaron con su papá Gastón Molina, que para mí es una persona maravillosa como hombre y como padre. Yo siento que fui bendecida con tenerlo a mi lado, y que sea el padre de mis hijos. Esos meses de alejamiento por razones de trabajo, fueron un desafío grande para todos.
¿CON QUÉ FRECUENCIA VOLVES AL PAGO?
Desde que ingresé a la Armada fueron pocas veces que volví a la ciudad de Salta. A González hace años que no regreso, y siempre digo que ya se va a dar la oportunidad de volver a mi pueblo, a la casa de mis abuelos.
¿CÓMO TE LLEVAS CON LOS RECUERDOS Y LA MELANCOLÍA?
Ya me vas a hacer llorar, pero igual te la contesto. La verdad que extraño muchísimo, los reencuentros con mi mamá son algo único. Estar lejos de casa te hace valorar un montón de cosas, sobre todo, los pequeños detalles. Hasta los buenos días de cada día, porque a veces no sos consciente que te vas a navegar y no sabes si volves.
¿QUÉ TAN PELIGROSO PUEDE LLEGAR A SER?
En cierto modo, como cualquier trabajo donde tu integridad física se expone. Nosotros estamos constantemente en riesgo, ya sea por las maniobras o por el cansancio, porque son muchas horas que estamos continuamente.
¿CÓMO ES ESTAR EN LA ANTÁRTIDA?
La primera vez que voy a la Antártida me doy con que es de día todo el día. La noche son 40 minutos y nada más. Es un cambio de horario que te trastorna un poco. Mientras estoy trabajando me siento tranquila porque estoy constantemente ocupada y no pienso en el resto. Pero cuando estoy navegando me tiran muchos los bajones. Me encuentro en el medio del mar y me planteas un montón de situaciones. Como que me trabaja psicológicamente. Pero después veo que estoy en la Antártida y veo los cruceros que van. Hay gente que paga para estar en la Antártida, y nosotros tenemos la posibilidad de poder ir gratis y que encima nos paguen. En definitiva es una linda experiencia. Ahora ya finalizamos la campaña, y estoy re contenta esperando el reencuentro con mis hijos. Espero poder ver a mi mamá también y a mi familia.
Juani, sin importar los momentos difíciles, has seguido siempre adelante. Por ser de ese modo, te hiciste tan querible por todos nosotros. Sin proponértelo de manera específica, te has convertido en ejemplo de fuerza y constancia para todas las personas que te rodeamos.
No asisten a tu vida los imposibles, porque siempre demuestras que puedes lograr lo que te propones. Te felicitamos y valoramos un montón. Sigue siendo ese gran orgullo de tu madre y de tus seres queridos.