Ser optimista y tener sueños y esperanza, seguramente nos evitará caer en la dejadez, la desilusión o el abatimiento frente a los infortunios que se nos presenten. Debemos ante todo ser resilientes, porque lo importante de  esto es que está en nosotros mismos la capacidad de transformar la adversidad en un desafío que pueda proporcionarnos felicidad. Todos atravesamos problemas, pero lo que hay que considerar es jamás bajar los brazos. La batalla se pierde en el preciso momento en el que las situaciones nos dejan de importar. 
Combinando las ganas con algunas virtudes y la capacidad de luchar contra el fracaso, seguramente nuestro accionar nos conducirá a una superación auténtica.
SER RESILIENTESDecía cuando enumeraba algunas actitudes de importancia en la búsqueda de la superación personal, que debemos ser resilientes o desarrollar lo más que se pueda la resiliencia, que se define frecuentemente como la capacidad de los seres humanos para adaptarse positivamente a situaciones adversas. Las personas resilientes ven las adversidades como desafíos lo cual se enfoca en parte en psicología positiva, que estudia las bases del bienestar psicológico y de la felicidad así como de las fortalezas y virtudes humanas.  
Hay que hacer esfuerzos para desechar los aspectos negativos para abrirle paso a las actitudes más positivas como, por ejemplo las relacionadas con la creatividad, la inteligencia emocional, el humor, la sabiduría, la felicidad, la resiliencia. 
Es fácil reconocer a las personas resilientes porque son alegres, curiosas, siempre interesadas en aprender buscan retos en su vida que las mantengan en un constante cambio, a los cuales se adaptan de manera sencilla. Cada uno de estos cambios es lo que las ha convertido en las personas que son y que, de alguna manera, las ha ayudado a ser flexibles por lo que sus procesos de adaptación ante situaciones difíciles se efectúan de una manera hasta cierto punto natural.
Además de esto, los seres humanos resilientes son capaces de obtener cosas buenas de cada uno de los momentos difíciles en su vida. Aprenden de sus errores o de los de las personas que los rodean. Pueden incluso transformar una mala experiencia, la cual derrumbaría a otros individuos menos preparados para el cambio en un aprendizaje, e incluso en un motor que impulse su vida a conseguir mejores cosas. Estas personas se convierten en círculos de adaptación excelentes. Los problemas llegan, los enfrentan, y aprenden las lecciones. Se fortalecen con lo aprendido, de manera que a la llegada de nuevos problemas se encuentran fortalecidos entonces vuelven a enfrentarlos y continúan su círculo de aprendizaje.
Creo que es sumamente importante aprender a ser honestos con nosotros mismos. Es decir, ser capaces de aceptar los sentimientos que nos afectan, esos que la mayoría de las personas consideran "negativos" como el enojo, la tristeza, ira, humillación, y los que se consideran "positivos" como el amor, la alegría, el cariño, etc. Tenemos que darnos la oportunidad de expresarlos cuando sea necesario, y suprimirlos cuando así lo consideremos oportuno. Hay que entender que el equilibrio entre todos estos sentimientos, es el que forma una mente sana y feliz.