Se dice que un trabajador está contratado “en negro” porque nunca registraron su contrato de trabajo ante la AFIP, y por eso mismo no le hicieron aportes ni contribuciones.
En algunas fechas especiales (fiesta de agosto, día de la madre, día del niño, reyes o visita del gobernador), el municipio  incrementa la cantidad de personal temporario. Hasta hace poco les pagaban $90 por día, pero ahora el pago por jornada es de $120.
Cabe destacar que la mitad de ellos percibe beneficio previsional, lo cual no les permite acceder a un trabajo en blanco. No hace falta ser clarividente para darse cuenta que aquí se plantea un escenario inicuo y un tanto engañoso.
El caso de Misael Bracamonte (31) es solo una referencia de otros muchos más que existen en el municipio local.
Desde hace 7 años Bracamonte trabajaba en el área de Tránsito del municipio de Joaquín V. González por una paga “en negro” de $1700 mensuales, que en los últimos meses ascendió a $2300. Hace algunos días le dijeron que no vaya más a trabajar y lo sacaron del reloj biométrico  (cuyo sensor de huella dactilar sirve para controlar la hora y asistencia de los empleados). A esto el municipio lo hizo sin enviarle una notificación de despido. Claro, para que se la iba a mandar si estaba “en negro”.
Vergüenza ajenaEn nuestra región hay empresas que contratan operarios “en blanco”, le pagan entre 130 y 150 pesos POR HORA, y gozan de todos los beneficios que posee un trabajador en regla. Sin embargo, el municipio pagaba hasta hace poco 90 pesos POR DÍA a los trabajadores temporarios, que están en negro con el único beneficio de seguro por accidente personal, que no es propiamente un ART (Aseguradora de Riesgo de Trabajo).
En diálogo con ZONA SUR Bracamonte manifestó: “a mí siempre me tuvieron de un lado para el otro. Me sacaban de un lugar y me llevaban a otra área. Finalmente, Fernando Moyano, me sacó del reloj y me dijo que tenía que hablar con Juanilo (intendente) para que fuera él quien me dé una solución. Yo intenté hablar con el intendente pero nunca lo encontré, así que le escribí una carta, se la llevé a su casa, pero como no me atendió se la entregué a su esposa para que se la diera. Nunca me contestó, y todavía nadie me dio una explicación. Estoy mal y ya no sé a quién más recurrir”, concluyó.
Ahora bien, decir que el intendente Juan Domingo Aguirre es el absoluto responsable de esta problemática en Joaquín V. González, es obvio que sería equivocado. Pero también es cierto que no puede ser impulsor de estos atropellos.
Finalmente creo que el error más grande que podemos cometer como sociedad, es cotidianizar  hechos como este, que exhiben la injusticia social de la manera más rigurosa y a la vez más inhumana.
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