+Por la señal
Pedimos perdón a Dios por nuestros pecados: Yo confieso
PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.
Jesús dijo a Pilato: No tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha...">
+Por la señal
Pedimos perdón a Dios por nuestros pecados: Yo confieso
PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.
Jesús dijo a Pilato: No tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha..."/>
+Por la señal
Pedimos perdón a Dios por nuestros pecados: Yo confieso
PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.
Jesús dijo a Pilato: No tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha..."/>
+Por la señal
Pedimos perdón a Dios por nuestros pecados: Yo confieso
PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.
Jesús dijo a Pilato: No tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha..."/>
+Por la señal
Pedimos perdón a Dios por nuestros pecados: Yo confieso
PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.
Jesús dijo a Pilato: No tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha..." />
2016-04-08 11:48:51 - FIESTAS PATRONALES
Tiempo de lectura: 7 minutos, 45 segundos
via.bmp" border="0" />
+Por la señal
Pedimos perdón a Dios por nuestros pecados: Yo confieso
PRIMERA ESTACIÓN: JESÚS ES CONDENADO A MUERTE.
Jesús dijo a Pilato: No tendrías sobre mí ninguna autoridad, si no la hubieras recibido de lo alto. Por eso, el que me ha entregado a ti ha cometido un pecado más grave (Jn 19,11)
Todos pretendieron entregarte, pero tú libremente te entregaste. Y así te nos das día a día hecho Eucaristía.
R: Bendito sea Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre.
Que sea bendito por su amor y obediencia hacia el Padre.
Que sea bendito por su predilección hacia los pecadores.
Que sea bendito por su pasión y su muerte en la Cruz.
SEGUNDA ESTACIÓN: JESÚS CARGA CON LA CRUZ.
Dice Jesús: Este es mi mandamiento: Ámense los unos a los otros, como yo los he amado. No hay amor más grande que dar la vida por los amigos (Jn 15,12-13)
Jesús: por amor llevas la Cruz, y también por amor te quedas en el Sagrario, para ayudarnos a llevar nuestras cruces de cada día.
R: Bendito sea el Nombre de Jesús.
Bendito sea su Nombre que nos promete la salvación.
Bendito sea su Nombre de Cordero de Dios.
Bendito sea su Nombre por el cual nuestras súplicas son atendidas.
TERCERA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR PRIMERA VEZ.
Dice Jesús: Les digo esto para que encuentren la paz en mí. En el mundo tendrán que sufrir, pero tengan valor: yo el vencido al mundo (Jn 16,33)
Jesús, cuando caes vencido por el cansancio, te levantas nuevamente para vencer nuestro desánimo. Te quedas en la Eucaristía para ser paz y esperanza en nuestras caídas.
R: Bendito sea el Sagrado Corazón.
Bendito sea el Corazón que nos revela el amor de Dios.
Bendito sea el Corazón que tanto amó al Padre.
Bendito sea el Corazón que tanto amó a los hombres.
CUARTA ESTACIÓN: JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE.
Simeón dijo a María: Este niño será causa de caída y elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma una espada atravesará tu corazón (Lc 2,34-35)
María, Mujer eucarística, toda tu vida fue preparación para el momento de este encuentro. Siempre escuchaste y viviste la Palabra de Jesús, y hoy te unes a su Pasión. María, llévanos siempre al encuentro del Pan de Vida que se inmola por nosotros.
R: Bendito sea el Sagrado Corazón.
Bendito sea el Corazón de donde surgió la sangre de la nueva alianza.
Bendito sea el Corazón de donde nació la Iglesia, la nueva Eva.
Bendito sea el Corazón que nos ha dado a María por Madre.
QUINTA ESTACIÓN: EL CIRINEO AYUDA A JESÚS A LLEVAR LA CRUZ.
Dice Jesús: El que quiera servirme que me siga, y donde yo esté estará también mi servidor. El que quiera servirme será honrado por mi Padre (Jn 12,26)
Señor, tu presencia en la Eucaristía es servicio. Tú eres como el cirineo y nos dices desde el sagrario, vengan a mí los que estén afligidos y agobiados, que yo los aliviaré
R: Bendito sea el Sagrado Corazón.
Bendito sea el Corazón que proclama las bienaventuranzas.
Bendito sea el Corazón suave y humilde que aligera nuestra carga.
Bendito sea el Corazón que ofrece el perdón a los pecadores.
SEXTA ESTACIÓN: LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DE JESÚS.
Dice Jesús: El que me ama será fiel a mi palabra, y mi Padre lo amará; iremos a él y habitaremos en él (Jn 14,23)
La Verónica lleva en el paño impreso el rostro de Jesús, pero más radiante es el beso de Cristo en su corazón. El amor trinitario nos envuelve cada vez que él llega a nosotros en la Eucaristía.
R: Bendito sea el Sagrado Corazón.
Bendito sea el Corazón que recibió tanta ingratitud a cambio de su amor.
Bendito sea el Corazón abierto por la lanza.
Bendito sea el Corazón de donde surgió el agua del Bautismo.
SÉPTIMA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR SEGUNDA VEZ.
Dice Jesús: Dentro de poco, ya no me verán y poco después me volverán a ver. Les aseguro que ustedes van a llorar y se van a lamentar, el mundo en cambio se alegrará. Ustedes estarán tristes, pero esa tristeza se convertirá en gozo (Jn 16,20)
Jesús, cuando en la fe contemplamos tu presencia eucarística, nuestra tristeza desaparece para transformarse en consuelo y fortaleza. Cristo, oculto y presente en el sagrario auxílianos en nuestras debilidades.
R: Bendito sea Jesús en el Santísimo Sacramento del altar.
Bendito sea el sacramento de la Pascua entregado en la última cena.
Bendito sea el sacramento del cuerpo y de la sangre de Jesús entregado por nosotros.
Bendito sea el sacramento que rescata y santifica al mundo.
OCTAVA ESTACIÓN: JESÚS CONSUELA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN.
Dice Jesús: Yo soy la puerta. El que entra por mí se salvará; podrá entrar y salir y encontrará su alimento
Yo soy el Buen Pastor. El Buen Pastor da su vida por las ovejas (Jn 10,9.11)
Las mujeres se compadecen de Jesús. Él, en su dolor, las consuela. ¡Cuántas veces lloramos ante tu sagrario!... y en la Eucaristía, vuelves a ser bálsamo en el sufrimiento.
R: Bendito sea el Espíritu Santo.
Bendito sea el Espíritu Santo, por quien el pan y el vino se convierten en el cuerpo y en la sangre de Jesús.
Bendito sea el Espíritu Santo, por quien formamos un solo cuerpo comiendo un solo pan.
Bendito sea el Espíritu Santo, por quien son perdonados nuestros pecados.
NOVENA ESTACIÓN: JESÚS CAE POR TERCERA VEZ.
Dice Jesús: Mi realeza no es de este mundo. Si mi realeza fuera de este mundo, los que están a mi servicio habrían combatido para que yo no fuera entregado. Pero mi realeza no es de aquí (Jn 18,36)
Jesús, debemos reconocer que tus caídas son nuestra esperanza. Cada vez que recibimos la Eucaristía estando en pecado, negamos tu realeza, echando por tierra tu sagrada presencia. Para que esto no suceda, haz que seamos siempre fieles a la gracia que nos concedes.
R: Dios sea bendito.
Sea bendito por habernos dado a su Hijo único.
Sea bendito por habernos perdonado en mérito a la inmolación del Cordero.
Sea bendito por habernos llamado a participar de su vida.
DÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES DESPOJADO DE SUS VESTIDURAS.
Dice Jesús: Yo soy el Pan Vivo bajado del cielo. El que come de este Pan vivirá eternamente, y el Pan que yo daré es mi carne para la Vida del mundo (Jn 6,51)
Jesús, vas a inmolarte, desnudo en la Cruz, para vestirnos a nosotros con la vestidura de tu misericordia. En la Eucaristía, con tu presencia, cubres nuestra miseria, nuestra desnudez.
R: Bendita sea la preciosísima Sangre.
Bendita sea la sangre de Jesús, nacido de la Virgen María.
Bendita sea la sangre que corrió en la circuncisión.
Bendita sea la sangre que corrió en Getsemaní.
UNDÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS ES CRUCIFICADO.
Dice Jesús: De la misma manera que Moisés levantó en alto la serpiente en el desierto, también es necesario que el Hijo del hombre sea levantado en alto, para que todos los que creen en él tengan Vida eterna (Jn 3,14-15)
Cada vez que la forma eucarística es levantada sobre el Altar, Jesús nos llama a recibir de su Corazón crucificado el manantial de la Vida eterna.
R: Bendita sea la preciosísima Sangre.
Bendita sea la sangre que corrió en la flagelación.
Bendita sea la sangre que corrió de la cabeza coronada de espinas.
Bendita sea la sangre que corrió de las manos y los pies traspasados.
DUODÉCIMA ESTACIÓN: JESÚS MUERE EN LA CRUZ.
Dice Jesús: No se inquieten. Crean en Dios y crean también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas habitaciones; si no fuera así se lo habría dicho a ustedes. Yo voy a prepararles un lugar. Y cuando haya ido y les haya preparado un lugar volveré otra vez para llevarlos conmigo, a fin de que donde yo esté, estén también ustedes (Jn 14,2-3)
Jesús, muerto en la Cruz, das la Vida. Cuando resucitas, nos aseguras nuestro retorno al Padre de las misericordias. La Eucaristía es memorial de tu muerte y resurrección y camino seguro para llegar al Padre.
R: Bendita sea la preciosísima Sangre.
Bendita sea la sangre que corrió del costado abierto.
Bendita sea la sangre que nos lavó de nuestros pecados.
Bendita sea la sangre preciosa del Cordero sin mancha que nos liberó.
DÉCIMA TERCERA ESTACIÓN: JESÚS ES BAJADO DE LA CRUZ.
Junto a la cruz de Jesús, estaba su Madre
al verla y cerca de ella al discípulo a quien él amaba, Jesús dijo: Mujer, aquí tienes a tu hijo?. Luego dijo al discípulo: aquí tienes a tu Madre?. Y desde aquel momento el discípulo la recibió en su casa (Jn 19,25-27)
Nadie puede recibir a María sin recibir a Jesús. Si queremos ser eucarísticos, debemos comenzar por recibir a María en nuestros corazones, para que Ella nos impulse a vivir en comunión con Él. Del regazo de María en el Calvario, recibimos el Cuerpo inmolado de su Hijo.
R: Bendita sea la preciosísima Sangre.
Bendita sea la sangre de la Cruz que nos ha reconciliado con Dios.
Bendita sea la sangre de la Cruz que nos ha establecido en la paz.
Bendita sea la sangre de Jesús que nos purifica de todo pecado.
DÉCIMA CUARTA ESTACIÓN: JESÚS ES SEPULTADO.
Dice Jesús: Les aseguro que si el grano de trigo que cae en la tierra no muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto (Jn 12,24)
Señor, tu cuerpo sepultado, es la semilla que muere para abrirse a la Vida. En cada Eucaristía, llegas a nosotros, siempre muriendo y resucitando, para hacernos participar de tu amor pascual.
R: Bendita sea la preciosísima Sangre.
Bendita se la sangre del cáliz derramada para el perdón de los pecados.
Bendito sea el cáliz de bendición que nos hace comulgar con la sangre de Cristo.
Bendita sea la sangre de la nueva y eterna alianza.
JESÚS RESUCITADO: Él está realmente presente en el Sacramento del Altar, con toda la fuerza de la Vida Nueva. La historia de Jesús redime nuestra historia. Su muerte nos dio la Vida. Su Resurrección nos abre las puertas de la Eternidad. Cada vez que comulgamos, comulgamos con Cristo resucitado.
R: ¡Alabado sea el Señor resucitado!
Que sea bendito en su resurrección y su ascensión al cielo.
Que sea bendito por su eterna intercesión ante el Padre.
Que sea bendito en la espera de su regreso.
+Que el Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la Vida Eterna. Amén.
Powered by TURADIOINFO.COM