Lo único crucial en esta vida es amar y ser amado

- EDITORIAL

Lo único crucial en esta vida es amar y ser amado
Lo único crucial en esta vida es amar y ser amado

Hace pocos días, de manera casual me enganché con una narración que hacía un hombre por televisión (que después supe que se llamaba Dante Gebel), en la que hablaba que la diferencia entre los sueños que alguna vez concebimos y nuestra vida diaria, puede causarnos una frustración tan grande que nos lleve a negar nuestra realidad, a que la ignoremos, o a que nos demos por vencidos y dejemos de luchar por nuestros sueños, por nuestro matrimonio, por nuestros hijos, o por un mejor futuro.

Nosotros podemos edificar y construir aun en las situaciones más difíciles, con espíritu de agradecimiento hacia Dios, hacia la vida misma que nos puso en este camino lleno de alegrías pero también de angustias.

En un pasaje de su relato Gebel rememoró todo lo ocurrido el viernes 13 de octubre de 1972, cuando el avión militar con 40 pasajeros y cinco tripulantes que conducía al equipo de rugby del Old Christians de Uruguay, se estrelló en la cordillera de los Andes.

El avión se estrelló en mitad de la cordillera de los Andes, a más de 4000 metros de altitud. Un desierto gélido e inaccesible, sin comida, sin agua, sin abrigo, sin apenas oxígeno, sin esperanza. Un ataúd blanco en el que dieciséis de ellos logró sobrevivir. Estuvieron enterrados en vida durante 72 días, en unas condiciones en las que es imposible la supervivencia humana. 

Me llamó la atención la referencia hecha a 'Nando' Parrado que estuvo 3 días en coma después del accidente, y cuando despertó se enteró que tras el impacto, murió  su madre y su mejor amigo, Panchito. Además le dijeron sobre el gravísimo estado de su hermana, quien también viajaba con el grupo y que pocos días después también murió. El avión se había partido en dos. 

De la fila 9 hacia atrás, no quedó nada. Solo se salvaron quienes iban desde la fila 9 hacia adelante. A 'Nando' le había tocado, por casualidad, la fila 9. 

Mientras iba escribiendo este artículo leí parte de la historia  escrita por 'Nano' Parrado, originalmente para el libro 'Lo Que De Verdad Importa' (Volumen I), editado por Lunwerg.

Allí Parrado decía que todos ellos estaban ya condenados a muerte, y cualquier decisión que tomaran, saliera bien o mal, no iba a cambiar esa situación. Comentó que en esos días desesperantes tomó la palabra: “Soy un muerto viviente, no importa lo que pase, yo estoy condenado a morir. Pero no quiero morirme sentado, y voy a intentar cualquier cosa para salir de aquí. Quiero abrazar a mi padre y decirle que estoy vivo”. Para lograrlo (para intentarlo siquiera) solo tenían una opción: alimentarse de los cuerpos de sus compañeros muertos. Como si hubieran donado sus órganos para que sus amigos tuvieran una mínima opción de sobrevivir. 'Nando' no tenía dudas al respecto: “moriré luchando contra esta montaña, pero al menos lo intentaré”.
Para él, sin embargo, no era ningún acto heroico: “el coraje viene del miedo”.

“Yo aprendí muchas cosas: por ejemplo a sobrevivir en cualquier circunstancia. Pero eso no es lo más importante. Lo que modificó realmente mi vida es lo que aprendí al volver a casa”.

Sentado frente a frente con su padre, ante las sillas vacías de su madre y de su hermana. La tristeza, la ausencia. Su padre le dice: “No miremos hacia atrás, no podemos cambiar el pasado. Miremos hacia adelante. Y no pienses que esto es lo más importante de tu vida. Tienes que vivir, crear una familia, trabajar, cometer errores…”

'Nando' rehízo su vida. Alcanzó el éxito como empresario, continuó su pasión por los deportes. Conoció a Veronique, su esposa tuvieron dos preciosas hijas, Cecilia y Verónica, que cada vez que lo abrazan es como si le dijeran “gracias papá por haber sufrido lo que sufriste, porque si no, nosotras no estaríamos respirando”.
Y cada minuto que pasa con ellas, con su padre, con sus amigos, Nando se da cuenta de qué es lo que de verdad importa: “lo único que vale es el amor y los afectos lo demás desaparece en un segundo”.

Como le dijo su padre: “no cometas el mismo error que yo, que esperé a decirle cosas a tu madre que luego no pude, porque no tuve tiempo. Así que vive, quiere a tu familia y diles todos los días lo que significan para ti”.

Lo más importante que Nando aprendió allí, durante 72 días de sufrimiento extremo, mirando a la muerte cada minuto, fue el significado de la palabra Amor: “El calor de mis hijas cuando las acuesto cada noche o la presencia callada de mi esposa Veronique cerca de mí, momentos que no se repetirán, esos son los valores importantes y duraderos”. Y el significado de la palabra Amistad: sus compañeros de los Andes siguen siendo sus mejores amigos 40 años después. Se ven a menudo, comparten sus vidas, se ayudan cuando tiene problemas, se quieren. Y todos conservan la misma ética, los mismos valores (generosidad, esfuerzo, unidad, entrega…) que salvaron sus vidas en aquel test imposible.

“Gracias a esa experiencia, hoy valoro infinitamente más cada instante, vivo sobre todo el presente. Disfrutar cada aliento es sensacional. Vivo de regalo todos los días en honor de los que no tuvieron mi suerte”.
Y lo más importante, su sufrimiento en los Andes se llevó todo lo trivial e insignificante.

"Todos nos dimos cuenta de que lo único crucial en esta vida es amar y ser amado”.

Para finalizar amigos, yo pienso que si tenemos la chance de respirar, de sonreír, de llorar o de comer por lo menos un pedazo de pan, es porque nos ha tocado de la fila 9 hacia adelante. Valoremos esa chance y no dejemos ni siquiera por un instante, que lo insignificante opaque nuestras vidas. 

Este artículo está optimizado para dispositivos móviles.
Leer Versión Completa