Benjamín Maldonado nació el 20 de febrero de 2009 en Joaquín V. González y falleció trágicamente el 14 de noviembre de 2015 atropellado por un camión. El próximo 20 de febrero iba a cumplir 7 años. Su mamá y toda la familia Maldonado nunca lo olvidarán.
Benja, era un fuera de serie en todo sentido. Un niño despierto y ansioso por conocer todo lo que el mundo le ofrecía descubrir. A él le gustaba jugar mucho a la pelota, cantar, dibujar, bailar (era el centro de atención en las fiestas) y también, quería ser policía.
A los 26 María soñaba con ser mamá y experimentar esa mágica felicidad de dar vida. Quizás el hecho de que tanto sus hermanas y hermanos ya habían tenido hijos, alimentaba mas ese deseo que poco tiempo después se haría realidad.
Al año siguiente nacía
Benjamín, concretando de esta forma todo lo que ella había soñado.
María recuerda: el momento que me entere que estaba embarazada pasó a ser el día más feliz de mi vida. Mi hijo llegó para llenar de luz y de dulzura mis días y lo ame con locura desde su primer aliento de vida. El había creado en mí, un mundo de ilusiones.
Con los ojos llenos de lagrimas y tratando de contener sus emociones para poder hablar, la mamá de Benja continua: Sabes Omar, mi hijo cuando jugaba a la pelota con los chicos del asentamiento me pedía 17 pesos y no me decía para que hasta que yo veía que era para comprarle una gaseosa para ellos. Una vez una señora de cerca de mi casa estaba sola y habían cortado la luz, entonces él me dijo: mamá llévame para la Noni que está solita y debe tener miedo, yo la voy acompañar y a cuidar. Y se quedó hasta las diez de la noche con tal de no dejarla sola. Era un solcito mi hijito.
Ojalá se hubiera quedado físicamente conmigo siempre, pero Diosito no lo quiso así. Quizás fue el plan de Dios tenerlo junto a él para que así pueda cuidar a toda la gente que lo ama. Desde ahora cada uno de mis logros serán para mi hijo en su memoria. Por haberme hecho tan feliz, por haber hecho en mi lo que nadie pudo hacer. Gracias hijo mío por haberme dado tanto amor y por toda la fuerza que nos sigues proporcionando desde el cielo para tener la valentía de seguir viviendo a pesar de esta enorme pérdida tan dolorosa. Solo Dios sabe que daría lo que fuera por abrazarte aunque sea un segundo y llenarte de besos en tu carita hermosa. Me queda el consuelo de saber que algún día volveremos a estar juntos y ya nada ni nadie nos separará.
Pero María es fuerte y sabe que a pesar del dolor, hay mucho por hacer en memoria de ese hijo maravilloso que fue Benjamín, y que continúa junto a ella más allá de no contar con su presencia física. Benja, siempre estará presente.
Fuente: ZONA SUR