Abel Mónico Saravia fue, ante todo, un intérprete de su tierra. Supo combinar el rigor de las leyes con la libertad del monte de Gualiama, dejándonos un legado de más de 300 canciones que hoy son el cimiento de nuestra identidad. Salta le debe su música nosotros, el eterno recuerdo.
Aunque su pluma se detuvo aquel febrero de 2008, su voz no se apaga. Cada vez que una zamba suena en un fogón o una carpa se llena de harina al ritmo de 'La Cerrillana', Abel Mónico Saravia vuelve a nacer. Porque un poeta no muere mientras su pueblo siga cantando sus verdades.
Datos Biográficos
Abel Mónico Saravia fue un poeta, abogado y profundo conocedor del mundo rural de Salta. Nació el 24 de agosto de 1928 y falleció el 4 de febrero de 2008. Su obra poética se basa fundamentalmente en la música, y su producción de canciones supera los 300 temas, muchos de las cuales fueron grabados por grandes intérpretes de nuestro país. Entre sus composiciones más conocidas están "La Cerrillana", "Velay no sé" y "Prenda robada". Su legado cultural sigue explicando una parte esencial de la identidad profunda de Salta.
Datos Biográficos
Era hijo de Doña Argentina Saravia y de Don Abel Emilio Mónico Gorriti, hijo de un inmigrante italiano que se afincó en Tucumán dedicado al comercio de ferretería y maquinarias. Don Abel Emilio Mónico se casó en segundas nupcias con Doña Argentina, y ya tenía 5 hijos: Rogelio, turca, Irma, Gringa y Alberto, quienes se integraron a la nueva familia gracias al cariño de Doña Argentina, y de este nuevo matrimonio nacieron: Pila, Abel, Estela, Negra, Carlos y María Elena.
En la cuna de esta familia numerosa vivió Abel, pasando su infancia en los distintos puestos de la estancia Gualiama, ubicada en la 2º sección de Rosario de la Frontera, en el paraje de Las Saladas, cuyo nombre según su propia versión deriva del nombre de una cacique india "Gualamba que se instaló en esa zona.
Cursó sus estudios secundarios en el Colegio Nacional, para luego graduarse de abogado y doctor en Leyes en la Universidad de La Plata.
Ya de regreso, en sus pagos ejerció diversos cargos públicos, como el de fiscal de Estado, secretario y ministro de la Corte de Justicia, además de diversos cargos académicos en la Universidad Católica de Salta.
Su obra poética se basa fundamentalmente en la música. En prosa, cultiva los géneros del cuento y el relato. Su producción de canciones supera los 300 temas.
Obras:
Alegrate chacarera (con Jaime Dávalos) – Chacarera de Gualiama – Como una flor colorada (con Francisco Leonardo Sánchez) – Don Baltazar Guzmán (con Víctor J. Zambrano) – La Cerrillana (con Marcos Tames) – La chicharra cantora (con Francisco L. Sánchez) – La flor robada (o Prenda robada) - La miel de kella (con Francisco L. Sánchez) – Pobre hachero (con Francisco L. Sánchez y Custodio Tormo) – San José de Feliciano – Velay no se – Zamba de los suspiros (con Francisco L. Sánchez) – Zambita pal carnaval, entre otras.