Por todos los medios

- OPINIÓN

Por todos los medios
Por todos los medios

Adelanto de una de las notas que formarán parte de la edición impresa de ZONA SUR que aparecerá en la primera semana de mayo.

La historia nos ha mostrado hasta el hartazgo el proceder autoritario de líderes que se arrogaban el derecho de decidir a quién le sería dado hablar y quién directamente recibiría el castigo previsto para aquellos que osaran desafiar el poder del gobernante.

El tiempo pasó y los mecanismos de coerción se fueron “civilizando” por decirlo de alguna manera, lo que no obsta para que de vez en cuando en algún lugar del planeta, aparezca algún periodista en una zanja, cancelando con su propia vida la deuda de alguna ofensa.

Si no tuviera implicancias serias en la supervivencia de los afectados, la actitud de algunos dirigentes sólo daría para sonrisas compasivas ante tanta mezquindad y escasa tolerancia.

Es que en los últimos tiempos se vienen repitiendo episodios protagonizados por gente vinculada a la actividad política que distan de ser democráticos, son más bien autoritarios porque a todas luces intentan disciplinar al medio que no les tira flores o, hay que decirlo claramente, los critica. 

No sorprende a nadie, a esta altura de los acontecimientos, que en nuestro medio existan dirigentes que todavía mantienen alguna cuota de poder (si consideramos a ésta como un bien ganancial), y que no cejan en su afán de acallar las voces que les recuerdan sus desafortunadas participaciones en lo que a gestión pública se refiere. Intervenciones donde se cometieron infinidad de desaguisados, para utilizar una expresión benévola, y que con sabia e inteligente decisión el electorado castigó el 12 pasado. Todo indica que refrendará el 17 de mayo. 

La coerción, moneda corriente en su accionar, no termina de rendirle frutos a un sector aquejado por una “casualidad permanente”, como dijo alguna vez un expresidente, toda vez que continúan registrándose a su alrededor casos en los que interviene la justicia y que todos conocemos.

Todo esto nos debe hacer reflexionar sobre la responsabilidad que cabe en nuestras conciencias al momento de elegir nuestros gobernantes. La democracia bien entendida encuentra sustento y fortaleza en la participación libre de quienes ejercen su derecho a elegir a sus representantes, y también en la sana convivencia que debiera existir entre aquellos que van en la búsqueda de representar los intereses de todos.
 

Este artículo está optimizado para dispositivos móviles.
Leer Versión Completa