Somos una cultura adicta a la ganancia, la producción y el  crecimiento perpetuo pero ¿a qué costo?
El desastre está pasando en nuestros campos, está sucediendo en nuestros océanos, nuestros bosques, nuestra fauna. Está sucediendo en nuestro clima.
¿Cuánto tiempo pasará hasta que la humanidad entienda que todo está interconectado?
¿Cuánto hasta que las corporaciones multinacionales entiendan que no pueden obtener un beneficio de un planeta muerto?
Así que es hora de comenzar una revolución total en función de proteger nuestros elementos vitales (aire y agua), y también la tierra que son los que garantizan la existencia de los seres vivos, ya que sin estos no hay posibilidades de subsistencia.
Un ejército de ciudadanos individuales debe levantarse y asumir una posición para el futuro, para el pueblo y para el planeta.
Fuente: Diario ZONA SUR