Ludueña no Liga

- OPINIÓN

Ludueña no Liga
Ludueña no Liga

La Liga Anteña de Fútbol naufraga porque esta acéfala, y esto se debe a la ineptitud de su presidente Daniel “Jany” Ludueña, que pretende realizar muchas cosas al mismo tiempo, sin poder ser capaz de hacer ninguna bien.

Ya lo dice el refrán español: “Quien mucho abarca poco aprieta”. La expresión está relacionada con la ambición y la avidez de algunas personas, que como Ludueña, intentan ocuparse de asuntos que exceden a su capacidad real.

Es por lo menos irresponsable, intentar gestionar demasiadas cosas, que luego no podemos controlar ni atender debidamente. Sin embargo, Ludueña cree que puede, ya que es, además de presidente de la Liga Anteña de Fútbol, docente con una extensa carga horaria y concejal (según él con dedicación exclusiva) ¿Cómo? Sí!!!, así como lo está leyendo. Aunque cueste creerlo lo dijo el año pasado en una entrevista realizada en Radio Intercom.

Ahora bien, si es verdad que tiene dedicación exclusiva como concejal ¿Cómo puede ocuparse bien de las otras actividades que tiene?

Al margen de lo que ocurrió en Taco Pozo, en donde han sido humillados los gonzaleños que decidieron acompañar a Barrio Obrero (nuestro equipo representativo en el Federal C), creo que Ludueña debería replantearse su futuro como presidente de la Liga Anteña.

Que equipos de la provincia de Chaco participen dentro de la Liga Anteña de Fútbol (Salta) es como mínimo raro, casi inexplicable y más aún, cuando el vicepresidente de la institución es un representante de la vecina provincia.

Cabe destacar que el fin de semana pasado la policía chaqueña tuvo a mal traer a los hinchas de Obrero. Hasta un policía masculino maltrató a una mujer simpatizante de la “onda verde”. Encima apedrearon al micro que los trasladaba. Yo no digo que lo ocurrido sea absoluta responsabilidad del presidente, pero en parte sí tiene que ver. En mi opinión, es evidente que Ludueña no puede desempeñarse con idoneidad en roles tan importantes para nuestra comunidad.

Con todo respeto le digo al señor Ludueña, apártese de su ambición desmedida, dé lugar a otras personas mejor dispuestas que usted para ese rol, y jamás olvide que “quien mucho abarca poco aprieta”.


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